miércoles, 20 de enero de 2021

Empieza la temporada

Petra López

Turistas


Se ha abierto la temporada, empiezan a llegar demandas de alojamiento y me pregunto por dónde van a salir ahora nuestros munícipes. El boletín de febrero de "Barcelona en Comú" no da pistas, no toca el tema aunque eso no permita inferir ningún cambio de perspectiva: es público y notorio que el turismo es una bestia negra para esa formación política. Yo les voté y más que eso, me inscribí en "Participa Barcelona", de ahí que reciba el informe mensual de actividad.


Hay cosas que hacen en este Ayuntamiento que confortan: me encanta el corte que le han pegado a las grandes eléctricas, estoy contenta con los planes de construcción de vivienda pública, de ocupación, de más colegios y guarderías, de espacios para la creación… todo eso me parece bien y satisface algunas de las expectativas depositadas con mi voto. Verdad es que jamás pensé que en la cuestión del turismo iban a meterse conmigo igual que si yo fuera un peligro para la convivencia, ni se me ocurrió que iban a tener una visión tan simplista del fenómeno.


Empieza la temporada, pero ahora ha quedado claro que no soy la culpable del aumento del precio de los alquileres en Barcelona y aunque debo seguir siendo un peligro para la convivencia, algo es algo.


Lo puedo afirmar porque lo han publicado tal que así en idealista.com.


Se puede leer en el artículo que la equiparación de los pisos turísticos y en home-sharing con los pisos de alquiler a largo plazo es insostenible, falla por la base. Digamos que en tal equiparación se mezclan churras con merinas porque hay diferencias entre un mercado y otro. ¿A quién le conviene la confusión? Ni idea, pero en el Ayuntamiento tendrán acceso a esos mismos datos, de modo que podrían atenerse a la realidad y no enredarnos ni enredarse más con esa falsedad.


En el artículo de Idealista puede verse que la oferta de pisos turísticos es un mercado estático que se mantiene estable: alrededor de 9.000 en Barna y a la baja a causa del acoso municipal. Que el mercado de pisos turísticos y en home-sharing sea estático significa que se trata siempre -piso arriba, piso abajo…- de los mismos 9.000. Significa también que es engañoso: de esas 9.000 viviendas muchas solo están disponibles algunos días del año, en fines de semana o en vacaciones, porque sus habitantes viven ahí normalmente. Es mi retrato: alquilo parte de mi casa cuando no estoy, en fines de semana y/o en época de vacaciones.


Las cifras de alquileres a largo plazo muestran otra cara, se trata ahí de un mercado dinámico: 75.000 contratos en Barna durante el primer trimestre de 2016. Cada una de esas operaciones se refiere lógicamente a una vivienda distinta. Extrapolando a lo bruto las cifras podríamos suponer 300.000 viviendas en alquiler el año pasado. Nada que ver con la oferta fluctuante de las 9.000 viviendas del mercado estático de pisos turísticos y en home-sharing.


Atribuir entonces la subida del precio de los alquileres a largo plazo a la competencia de los pisos turísticos y en home-sharing es tonto porque ignora la realidad. Por ejemplo, el barrio donde más han subido los alquileres es Sant Andreu, un vecindario bien bonito al que llegan pocos turistas. Pero no sólo es tonto cargarnos con ese muerto, es también un acto hostil contra el sector más vulnerable de los afectados por un inmenso negocio mundial, un negocio tan grande y masivo que ha trastocado la vida de los ciudadanos de todo el planeta: el turismo.


En el Consistorio, obsesionados con la persecución de los pisos turísticos y en home-sharing, parecen no darse cuenta de la complejidad del asunto y así - mientras nos acosan- no se privan de gastar dinero para que el Patronat Municipal de Turisme promocione la ciudad a lo largo y a lo ancho del mundo, de celebrar el mareante número diario de cruceristas desembarcados, de congratularse del aumento creciente de los millones de pasajeros que nos llegan volando o de manifestarse complacidos con el éxito de las últimas ediciones del Mobile. Què vols que et digui…?, ¿en qué quedamos? ¿Estamos o no estamos contra la invasión turística? Ah ya, estamos por un turismo sostenible y/o incluso decreciente.


Mientras en la Casa Gran se ponen de acuerdo con precisión sobre qué significa "sostenible y/o incluso decreciente" sería de agradecer que dejen de marear la perdiz y de ensañarse con el sector más vulnerable de los afectados por el fenómeno -arañas informáticas, visualizadores, cartas incitando a la delación entre vecinos...todo eso han habilitado-. ¿Van a seguir con tales métodos? Es impropio de un ayuntamiento que se declara defensor de los derechos de la gente común.


Se dice que las relaciones de Airbnb con el Ayuntamiento de Barcelona son las peores con las que esta compañía se ha encontrado jamás y es de creer aunque sea un triste galardón. Vuelve a ser tonto porque es evidente que en algún momento tendrán que entenderse: se encuentran alojamientos en Airbnb en cientos de ciudades del mundo y en cada una de ellas habrá habido o habrá un Ayuntamiento con el que han tenido que entenderse. Alojar a viajeros en casa es una actividad que la gente ha hecho desde siempre, ahora el universo se ha expandido pero la actividad sigue siendo la misma.


Deberían darse cuenta en el Consistorio y destinar esfuerzo y dineros a mejores causas: una vez inventada y puesta en marcha la tecnología no se puede detener lo que esta permite, no es posible poner puertas al campo… La gente de todo el planeta está normalmente conectada llevando a cabo las más diversas actividades, muchas de ellas son de intercambio económico, también en economía colaborativa. Alquilar parte de mi casa cuando no estoy es una de tantas y, siempre que no moleste al vecino, no hay autoridad con derecho a meterse con lo que yo haga en ella.


Petra López

Anfitriona y vecina de Barcelona

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