Más de 300 sacerdotes se saltan la imparcialidad de la Iglesia y apoyan el referéndum

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Propaganda furtiva de Mas en las iglesias


Pese a los intentos de modernización de la Iglesia para captar una fuga de fieles creciente años tras año, algunos de sus miembros parecen seguir luchando por recordar esos viejos tiempos en el que podían influir en temas de Estado.


Así parece que han pensado más de 300 sacerdotes, diáconos y religiosos catalanes que han defendido como algo "legítimo y necesario" votar en el referéndum del 1 de octubre, en el marco de una declaración conjunta explícita abierta a más adhesiones.


En potestad de miembros de la Iglesia y, parece, con la voluntad de ser oídos por la población, los sacerdotes se han saltado las normas del respeto al Estado y han abandonado la imparcialidad que requiere y se le supone a la institución.


Los religiosos aseguran que valorando las circunstancias que han llevado a la convocatoria de un referéndum de autodeterminación por parte del Govern y ante la "imposibilidad" de pactar las condiciones para llevarlo a cabo de forma acordada, han invitado a los católicos y los ciudadanos catalanes a reflexionar sobre los últimos hechos y a votar.


Así, los sacerdotes no sólo se posicionan ante una decisión política sino que entran de lleno en una campaña que el Tribunal Constitucional ha suspendido, saltándose las normas del Estado de derecho, como en tiempos pretéritos.


En esta línea, han defendido votar en conciencia en ejercicio del derecho fundamental que tiene cualquier persona a expresar libremente sus posiciones, han dicho en un documento recogido por 'Catalunya Religió'. 


"Vista la dificultad existente de un diálogo sereno y constructivo entre todas las partes, nos hemos sentido moralmente obligados a hacer escuchar nuestra voz en esta hora decisiva para el futuro inmediato de Catalunya y España", añaden.


La Comunidad de Sant'Egidio ha pedido "diálogo verdadero y razonable" que incluya a todas las partes para encontrar una salida a la crisis actual, y ha pedido prudencia al Estado.


Este semana, los obispos catalanes han pedido sensatez y diálogo y los abades de Poblet y de Montserrat, Octavi Vilà y Josep Maria Soler, respectivamente, han defendido que "el derecho a la participación en la vida política y social tiene que estar garantizado, en un estado democrático".


Todos ellos, siguen en su empeño de saltarse la ley terrenal y del Estado en unas declaraciones más propias de otras épocas.

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