Llega a Barcelona “Forever tango”

Un espectáculo musical argentino concebido por Luis Bravo que lleva de gira por el mundo desde 1997.
 

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Hubo un tiempo en que el tango hizo furor en España y muy concretamente en Barcelona. Aunque llegó a nuestro país a principios del siglo pasado, obtuvo su máxima popularidad durante los “felices veinte” cuando aparecieron por la ciudad condal Irusta, Fugazot y Demare para actuar en el Eden Concert de la calle Conde del Asalto. El espacio que ocupó dicho cabaré, después de haber sido durante muchos años cine, ha acabado convertido en parking, la calle ha cambiado de nombre y ahora se conoce como Nou de la Rambla y el tango es un recuerdo lejano. De ahí la oportunidad de recuperar ese género musical y coreográfico tan representativo del alma argentina, particularmente de la bonaerense. Ha venido de la mano de Luis Bravo, violoncelista de prestigio internacional, para quien el tango "es un sentimiento que se baila, una historia que se cuenta en tres minutos. Es apasionado, melancólico, tiene ternura y violencia, se baila con alguien, pero es tan interno que lo bailas solo, dos intenciones que van juntas…. Más que sólo una danza, el tango es música, drama, cultura, una forma de vida ".

“Forever tango” es un espectáculo estrenado en Nueva York en 1997 que ha recorrido medio mundo y cosechado toda suerte de galardones. Quiere reflejar la evolución histórica de este género que ha pasado por diferentes etapas y variantes, aunque siempre ha permanecido fiel a su origen popular, pues no en vano nació en los barrios periféricos de la capital argentina entre gentes inmigrantes venidas de una Europa convulsa y que se encontraron en bares, cafetines y burdeles para expresar sus sentimientos “con solo mover una pierna, el gesto de una mano, el movimiento de un pie o el arco de una ceja”. Es, desde luego, un baile de intensa expresión sensual en el que «la pareja unida por la mejilla mira hacia el costado y se traslada lateralmente con un gesto de inverosímil voluptuosidad» como dijo Gallone en “La vuelta al mundo al compás del tango“.

El espectáculo presentado en el Coliseum está a cargo de cinco parejas de bailarines, con la intervención de una vocalista y todos ellos acompañados por una orquesta de diez profesores, entre cuyos instrumentos no faltan los típicos bandoneones. Música, pues, en riguroso directo, para acompañar los bailes pero también con algunas piezas estrictamente orquestales, que dan vida un selección de coreografías sumamente variada, entre ellas algunas de marcado tono humorístico.

Una oportunidad excelente para recuperar aquellos bailes y canciones que arrasaron a principios el siglo XX al punto de ser llegados a considerar epítome de juerga bailable. Y así el “té tango” era un baile de media tarde, el ”dinner tango” una cena con baile y el “super tango” una juerga nocturna con resopón (Rusiñol escribió una comedía satírica con este título). Sin olvidar que el tango fue considerado en su tiempo lascivo e inmoral ¡Eran otros tiempos! Desde 2009 forma parte por derecho propio del patrimonio intangible de la Humanidad. Y desde luego ya no escandaliza a nadie.

 


 

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