El nuevo código talibán: la violencia contra la mujer se castiga diez veces menos que las peleas de gallos

La reciente normativa procesal en Afganistán legaliza el "apartheid de género" y deja a las mujeres sin protección legal básica.

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a normativa no solo elimina la igualdad ante la ley, sino que establece una jerarquía donde la mujer carece de derechos fundamentales frente al hombre.(Foto Europa Press)

 

 La organización de derechos humanos Rawadari y la Fundación Malala Yousafzai han denunciado que el nuevo código penal emitido por el líder supremo talibán, el mulá Haibatullah Akhundzada, completa la legalización del "apartheid de género" en Afganistán. La normativa no solo elimina la igualdad ante la ley, sino que establece una jerarquía donde la mujer carece de derechos fundamentales frente al hombre.

La comparativa de la deshonra: artículos 32 y 70

 El texto legal muestra una desproporción extrema en el valor otorgado a la integridad física de las mujeres frente a la protección de animales en espectáculos:

Por golpear a la esposa (Art. 32): Si un marido propina una paliza a su mujer que resulte en fracturas, heridas o hematomas, y ella logra demostrarlo, la condena para el agresor es de apenas 15 días de prisión.

Por organizar peleas de animales (Art. 70): Quien organice peleas de perros, camellos o aves (como gallos o codornices) se enfrenta a una pena de cinco meses de prisión.

Bajo esta ley, el maltrato físico severo contra una mujer es tratado como un delito menor en comparación con el entretenimiento basado en el maltrato animal.

Poder absoluto sobre la mujer 

El código otorga un poder casi ilimitado del marido sobre la esposa y de los padres sobre las hijas. Además, se eliminan principios básicos como la presunción de inocencia y el derecho a una defensa real. Las mujeres también enfrentan penas específicas por intentar huir: el artículo 34 establece tres meses de cárcel para una mujer que abandone al marido para irse con familiares sin su consentimiento.

La "prevención del vicio" como amenaza constante 

La normativa otorga a cualquier ciudadano musulmán la obligación de tomar medidas —incluida la violencia— para "prevenir el vicio". Dado que no existen criterios estrictos sobre qué actos se consideran pecaminosos, esto deja a las mujeres expuestas a la arbitrariedad y al acoso constante en el espacio público bajo el amparo de la ley.

Este código se suma a las restricciones ya vigentes que obligan a las mujeres a ocultar su rostro y su voz en público, y les prohíbe salir de casa sin la supervisión de un tutor masculino.

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