Sube la gasolina, la luz, el pan…, los muertos
Trump-antojo y Netanya-mato, el orden de los presidentes no altera el producto, se han autoconvencido de que cuando la guerra dura menos de unos días no es una guerra. Según mis agentes camuflados, en la Casa Blanca y en la Mishkan HaNassi, los iluminados andan acordando por los pasillos que se trata entonces de una crisis, una operación rápida con atuendos humanitarios. Dirán lo que se les ocurra para justificar la intervención que están llevando a cabo en Irán y otros países del entorno en los que “uno tira la piedra y el otro esconde la mano”.
Parece ser, que se trata más de poner orden donde ya lo hay y si no lo hay, tampoco pasa nada, porque servirá de advertencia a estos y al resto de países en los que todavía luce, además de un techo bajo el que cobijarse, la carne, la fruta, la verdura en los mercados. Y uno se pregunta ¿orden en qué?, en otro país, en su vestimenta, en sus creencias… Me inclino a pensar que dónde quieren poner orden es en todo aquello que perjudica o merma sus intereses económicos. También, y no es cosa menor, para poder seguir reinando no vaya a ser que, por tirar cuatro petardos, vayan a ponerles de patitas en la calle y a juzgarles por crímenes contra la humanidad.
Y me pregunto, qué es lo que más preocupa a esta “humanidad”, dehumano-poco. ¿Hacer colas en las gasolineras para llenar un depósito que le va a costar diez euros más, sabiendo que se los puede ahorrar si no utiliza el coche para ir a mear? ¿Si sube unos eurillos la luz sabiendo que puede compensarlo apagando la tele mientras se va a cenar? En cuanto al pan, tampoco es tanto sacrificio dejar de rebañar hasta que ya no queda salsita para mojar y mojar. Esta enfermedad que padecen los dehumano-poco, es un cáncer de esos que todavía no se puede curar. Según me confirman mis agentes camuflados en todos los países del mundo, dehumano-mucho, haylos, a veces no se les oye, hablan bajo, no insultan, pero sus convicciones son tan fuertes que no caerán en las redes del adoctrinamiento destructivo.
En la vida muchas cosas suben y bajan, o se balancean, sobre todo con personajes como Trump-antojo, Netanya-mato, Putin-patán, entre otros. Lo vemos en la bolsa, en la cesta de la compra, en la importancia de llamarse Ernesto, en la estupidez… Los muertos no, se quedan quietos, estacionados, anclados para siempre en la tierra bajo losas de mármol y viviendo en los corazones de aquellos que los amaron. Millones de muertos a causa de la guerra pueden certificarlo. No somos nosotros dicen estos siniestros personajes, es la Parca la que se los está llevando. Si no te ha sorprendido esa cifra, multiplícala por tres, por cuatro o por diez, porque la vida de los que los amaron se fue con ellos. Como cantó Jonh Lenon, asesinado, siempre nos quedará el Imagine people living in peace.
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