El premio Nobel que no llegó a presidente
Leyendo el nuevo libro del historiador Francisco Martínez Hoyos Mario Vargas Llosa, una vida de ficción (ed. Ygriega), encuentro que en 1963 José María Valverde (poeta, traductor, ensayista y catedrático de Estética) intercedió ante el Director General de Información (Robles Piquer, cuñado de Fraga e Iribarne) para que no se censuraran unas páginas de la novela del escritor peruano La ciudad y los perros (presentada inicialmente como Los impostores), por ser "la mejor novela de lengua española escrita en mucho tiempo". ¿Tenía alguna esperanza de que le hicieran caso? Valverde, de quien ahora se conmemora el centenario de su nacimiento, dimitió de su cátedra de Estética uno o dos años después, en solidaridad con otros catedráticos que acababan de ser expulsados de la universidad por haber apoyado las protestas del movimiento estudiantil. Valverde exclamó que no hay estética sin ética (quizá lo dijo o lo escribió en latín: Nulla Aesthetica sine Ethica), y emigró luego al Canadá.
En su estancia en la Universidad San Marcos de Lima (que, fundada en 1551, es la universidad más antigua de América en funcionamiento continuo; la de Santo Domingo fue fundada trece años antes), Vargas Llosa militó en la célula comunista 'Cahuide', siendo su nombre de guerra 'Camarada Alberto'. Cuando los tanques rusos invadieron Checoslovaquia en 1968, Mario, hasta entonces procastrista, discrepó de Fidel y rechazó con firmeza que defender el movimiento de protesta en Praga significase abrazar la causa reaccionaria. Cayó así en desgracia antes quienes controlaban la etiqueta del progresismo; hay controladores que nunca descansan y se pretenden infalibles.
Carmen Balcells le facilitó dejar Londres e instalarse en Barcelona. En la capital británica había tenido problemas para encontrar casa: 'Sólo europeos', especificaban muchas ofertas. Escribe Martínez Hoyos que, en 1970, ya en la Ciudad Condal (donde residió cuatro años), "Mario fue el único extranjero que participó en el encierro de Montserrat, en protesta contra el proceso de Burgos. Sin embargo, al poco tiempo, se votó que se marchara. La iniciativa, de Román Gubern y Josep Maria Castellet, pretendía evitar que el gobierno privara al peruano de su residencia en España a modo de represalia. Así que, un día después, ya se encontraba de regreso en Barcelona. Según Castellet, la presencia de Vargas Llosa en el monasterio demostraba 'una cierta comprensión' de los problemas específicos de Cataluña".
¿Cuándo se jodió el Perú? Para Vargas Llosa, su país había ido desechando oportunidades para quedarse siempre con la peor opción posible. Las razones de esta mala diligencia no pueden explicarse por culpas ajenas: por la herencia colonial o por los manejos de otras potencias.
El famoso escritor intentó ser presidente del Perú y ganó de forma holgada en la primera vuelta (con casi un tercio de todos los votos emitidos), pero en la segunda vuelta perdió frente al ingeniero agrónomo Fujimori. ¿Qué pasó? ¿Qué errores de estrategia cometió? Me queda lejos en el recuerdo (o, tal vez, en la atención), fue en 1990. Como causas de su derrota, Martínez Hoyos señala: su falta de flexibilidad o de 'cintura política' para alcanzar un acuerdo con el APRA (el partido fundado por Víctor Raúl Haya de la Torre); su imagen pública transmitía arrogancia y lejanía; y, en especial, "fue incapaz de ganarse a los campesinos pobres de provincias, los emigrantes de los suburbios de Lima o los vendedores ambulantes". En cambio, el corrupto Alberto Fujimori creció enormemente en votos y ganó.
Posteriormente, cuando irrumpió con fuerza la ideología indigenista, Vargas Llosa la rechazó por populista, simplista y maniquea: una idealización del mundo precolombino que convierte el mundo de los incas en una versión del mito cristiano del paraíso perdido. Defender la pureza étnica con el argumento del conservacionismo cultural convierte a unos en buenos y a otros en malos con el único criterio de su origen geográfico. Una pureza que no sólo es imposible, sino que de ningún modo es deseable en sí misma.
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