Las complicidades, beneficios y silencios de Pedro Sánchez respecto a Venezuela

También fue el año en el cual se hizo pública su participación en negocios multimillonarios con contratos petroleros, actuando como intermediario del empresario español de la construcción, Alberto Cortina, (hijo del político y ministro de Franco, Pedro Cortina). A partir de 2019, luego de 39 visitas a nuestro país, Rodríguez Zapatero desarrolló una agenda secreta  que lo vinculó con el conocido caso de las 40 maletas en el aeropuerto de Barajas (el famoso Delcygate); con el lobby para solicitar el fin de las sanciones contra el gobierno; con el asunto de las minas de “oro de sangre” concedida a él y a Piedad Córdoba (tal como denunció Hugo “el pollo” Carvajal ante los jueces en España) y luego con el escándalo de la Agencia de Publicidad y Asesoría creada por sus hijas, en Venezuela, pero con agencias en China y Alemania.Su actividad desde el 2023-2024, aunque marcada por los secretos y el silencio, ha sido el cabildeo ante el Grupo de Puebla, la interlocución con Petro, Lula y AMLO, y en Europa con Josep Borrell, para evitar las condenas a Maduro por su saboteo a las elecciones Primarias de la oposición, la política de obstrucción, persecución y fraude a la participación opositora en la campaña electoral del 28 de julio y a sus acciones postelectorales de desconocimiento de los verdaderos resultados, y también, el acoso al liderazgo opositor y particularmente a María Corina Machado y a Edmundo González Urrutia. Por cierto, estas actividades fueron denunciadas ante el CPI, por la organización “Manos Limpias”, acusándolo de complicidad en la violación de derechos humanos y crímenes de “lesa humanidad” en Venezuela.En síntesis, el papel de Rodríguez Zapatero como representante de Sánchez, en Venezuela, ha sido el de mediador fracasado en cinco intentos entre el gobierno y la oposición, el de líder agresivo contra la oposición en rondas de negociaciones en hoteles caribeños de lujo, el de emisario frustrado ante la Unión Europea, el mediador en en el caso Plusultra, el de maquillador torpe de las atrocidades y abusos del gobierno, el de solicitante ineficiente del levantamiento de las sanciones, el de “garante” en las conversaciones de paz con la guerrilla colombiana (que fueron sido sistemáticamente saboteadas por el gobierno venezolano, pues ellos son sus aliados), el de observador internacional y aval poco confiable en las distintas elecciones venezolanas que la comunidad internacional ha desconocido, y siempre fiel defensor del régimen de Hugo Chávez, cuando era presidente del gobierno español, y ahora, con Sánchez, primero del de Nicolás Maduro y hoy de Delcy Rodríguez.Su maniobra para que, desde la embajada española donde Edmundo González se encontraba recluido desde hace poco, se acordara su destierro tal como deseaba el gobierno, más que expresión del deseo de preservarle la vida fue una nueva muestra de su solidaridad con Maduro. Es posible que Rodríguez Zapatero y Sánchez, no perciba el efecto de desprecio y malestar que sus visitas y apoyo producen en una buena parte del país, pero si lo ha hecho, creo que en realidad no le importa; al fin, hay muchos beneficios de por medio. Se entiende, entonces, que en este momento de transición en Venezuela, no resulte políticamente conveniente para MCM entrevistarse con Sánchez.

|

El gobierno español tiene una larga historia de complicidades, beneficios y silencios, primero con el mismo Hugo Chávez, luego con Maduro y ahora con Delcy Rodríguez, la mayoría de ellas, mediadas por el inefable expresidente Rodríguez Zapatero.

No en vano, la reciente visita de María Corina Machado (MCM) a España, con una agenda variada, con muchas encuentros y declaraciones, destacó por el hecho de haberse negado a entrevistarse con el presidente Pedro Sánchez.

Y es que con una actividad tras bastidores en calidad de “super asesor y lobista” y mediador en múltiples negociados turbios entre los dos gobiernos, Rodríguez Zapatero tiene ya más de 15 años actuando frente del chavismo en representación de Sánchez, la más reciente, con el propósito de contribuir a sortear sus dificultades políticas en el proceso de transición. 

Pero esto viene de muy atrás; 2011 fue invitado para dictar charlas y conferencias pagadas, pero con el trasfondo de su intermediación en los multimillonarios negocios de la empresa brasilera Odebrecht (asociada de Lula da Silva) con el gobierno. 

En 2015 la amistad con el régimen se consolidó, actuando como acompañante en las elecciones de ese año y como aliado, según declaraciones de varios funcionarios, y ocupándose también de reforzar los lazos políticos del gobierno español con sus amigos en Cuba y Bolivia.

En 2016 actuó como mediador en UNASUR a favor del gobierno y en la creación de la famosa “Comisión de la verdad”, lo cual le permitió estar aquí cinco veces ese año. 

No fue extraño, entonces que en 2017 volviera para orquestar una campaña con el propósito de relativizar las protestas anti gubernamentales que se estaban dando en ese momento, siempre acompañado de sus anfitriones inseparables, los hermanos Rodríguez, y para darle un espaldarazo a la convocatoria a la írrita Asamblea Constituyente. 

Ese año también intervino en el caso de líder Leopoldo López del partido Voluntad Popular, y a favor de su excarcelación, quizás para lavarse la cara ante la oposición.

Por ese tiempo, eran ya conocidos los fuertes vínculos creados con Raúl Moroto, el Embajador de España en Venezuela, quien luego (2023) fuera procesado en su país por el desvío de 4,5 millones de euros que recibió del Gobierno venezolano, Rodríguez Zapatero mediante.

El 2018 fue un año crítico por su participación como observador especialísimo, en las elecciones presidenciales que ganó Maduro para un segundo período, pese a que estuvieron marcadas por denuncias de fraude y muy baja participación. Allí se ganó el desprecio de la gente y fue abucheado fuertemente, al salir de un centro de votación. También fue el año en el cual se hizo pública su participación en negocios multimillonarios con contratos petroleros, actuando como intermediario del empresario español de la construcción, Alberto Cortina, (hijo del político y ministro de Franco, Pedro Cortina). 

A partir de 2019, luego de 39 visitas a nuestro país, Rodríguez Zapatero desarrolló una agenda secreta  que lo vinculó con el conocido caso de las 40 maletas en el aeropuerto de Barajas (el famoso Delcygate); con el lobby para solicitar el fin de las sanciones contra el gobierno; con el asunto de las minas de “oro de sangre” concedida a él y a Piedad Córdoba (tal como denunció Hugo “el pollo” Carvajal ante los jueces en España) y luego con el escándalo de la Agencia de Publicidad y Asesoría creada por sus hijas, en Venezuela, pero con agencias en China y Alemania.

Su actividad desde el 2023-2024, aunque marcada por los secretos y el silencio, ha sido el cabildeo ante el Grupo de Puebla, la interlocución con Petro, Lula y AMLO, y en Europa con Josep Borrell, para evitar las condenas a Maduro por su saboteo a las elecciones Primarias de la oposición, la política de obstrucción, persecución y fraude a la participación opositora en la campaña electoral del 28 de julio y a sus acciones postelectorales de desconocimiento de los verdaderos resultados, y también, el acoso al liderazgo opositor y particularmente a María Corina Machado y a Edmundo González Urrutia. 

Por cierto, estas actividades fueron denunciadas ante el CPI, por la organización “Manos Limpias”, acusándolo de complicidad en la violación de derechos humanos y crímenes de “lesa humanidad” en Venezuela.

En síntesis, el papel de Rodríguez Zapatero como representante de Sánchez, en Venezuela, ha sido el de mediador fracasado en cinco intentos entre el gobierno y la oposición, el de líder agresivo contra la oposición en rondas de negociaciones en hoteles caribeños de lujo, el de emisario frustrado ante la Unión Europea, el mediador en en el caso Plusultra, el de maquillador torpe de las atrocidades y abusos del gobierno, el de solicitante ineficiente del levantamiento de las sanciones, el de “garante” en las conversaciones de paz con la guerrilla colombiana (que fueron sido sistemáticamente saboteadas por el gobierno venezolano, pues ellos son sus aliados), el de observador internacional y aval poco confiable en las distintas elecciones venezolanas que la comunidad internacional ha desconocido, y siempre fiel defensor del régimen de Hugo Chávez, cuando era presidente del gobierno español, y ahora, con Sánchez, primero del de Nicolás Maduro y hoy de Delcy Rodríguez.

Su maniobra para que, desde la embajada española donde Edmundo González se encontraba recluido desde hace poco, se acordara su destierro tal como deseaba el gobierno, más que expresión del deseo de preservarle la vida fue una nueva muestra de su solidaridad con Maduro. 

Es posible que Rodríguez Zapatero y Sánchez, no perciba el efecto de desprecio y malestar que sus visitas y apoyo producen en una buena parte del país, pero si lo ha hecho, creo que en realidad no le importa; al fin, hay muchos beneficios de por medio. 

Se entiende, entonces, que en este momento de transición en Venezuela, no resulte políticamente conveniente para MCM entrevistarse con Sánchez.

Sin comentarios

Escribe tu comentario




He leído y acepto la política de privacidad

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes. Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
AHORA EN LA PORTADA
ECONOMÍA