Illa defiende el legado cristiano en Catalunya: "Reflexionar sobre nuestras raíces es un ejercicio valioso"
El president apuesta por una “identidad inclusiva” que reconozca la influencia del cristianismo sin excluir a quienes no profesan ninguna fe
En un gesto poco habitual en la política catalana reciente, el president de la Generalitat, Salvador Illa, ha querido subrayar públicamente el peso histórico y cultural del cristianismo en Catalunya, sin por ello cuestionar el carácter aconfesional de las instituciones ni la diversidad religiosa y espiritual que define a la sociedad catalana contemporánea.
Lo ha hecho este miércoles en el Palau de la Generalitat, durante un acto titulado “El cristianismo en la cultura catalana. La espiritualidad hoy”, organizado con el objetivo de abrir un espacio de reflexión sobre el papel que la fe cristiana ha jugado —y sigue jugando— en la configuración de la identidad catalana.
Cristianismo e identidad inclusiva
Salvador Illa, que en otras ocasiones ya ha manifestado su fe y su admiración por el humanismo cristiano, quiso dejar claro que su intervención no pretendía imponer creencias, sino promover una reflexión compartida. “Se puede reivindicar el legado cristiano sin que eso asuste o excluya a nadie. La pluralidad y la laicidad no deben estar reñidas con el reconocimiento de nuestras raíces”, afirmó.
Para el president, Catalunya puede y debe seguir siendo una “sociedad de acogida”, con una “identidad inclusiva” que abrace su diversidad sin renunciar a los valores históricos que la han forjado. “Como gobierno, queremos facilitar estos momentos de reflexión. Revisar las raíces que han hecho de Catalunya lo que es hoy no solo es interesante, sino profundamente necesario”, sentenció.
Una conferencia en un espacio inusual
El acto tuvo lugar en un escenario tan simbólico como inédito para este tipo de reflexiones: el propio Palau de la Generalitat. La conferencia principal corrió a cargo del filósofo y escritor Ferran Sáez, profesor de la Universitat Ramon Llull, quien insistió en que hablar del papel del cristianismo no debe interpretarse como un agravio hacia quienes no profesan esa fe, ni tampoco hacia otras confesiones.
“El hecho cristiano forma parte de nuestro tejido cultural. Negarlo sería como amputar una parte de nuestra historia colectiva”, afirmó Sáez. Tanto él como Illa coincidieron en que hablar de espiritualidad en el siglo XXI no significa retroceder, sino entender mejor el presente desde un enfoque más completo.
Un ejercicio de apertura, no de imposición
También intervino el conseller de Justícia i Qualitat Democràtica, Ramon Espadaler, impulsor de esta iniciativa, quien defendió la necesidad de abordar con serenidad “qué representa el hecho cristiano hoy” en una Catalunya marcada por la pluralidad y la aconfesionalidad. Espadaler subrayó que no se trataba de reabrir un debate ideológico, sino de enriquecer la comprensión de la identidad catalana.
En esa misma línea se expresó el prior de la Capilla de Sant Jordi, Josep Turull, quien hizo un llamamiento a “desterrar los prejuicios ideológicos” que, a su juicio, bloquean el conocimiento. “Los laicos también tienen y deben seguir teniendo un papel dentro de la Iglesia”, apuntó, abogando por una espiritualidad abierta y compartida.
Laicidad, pero con memoria
Con este acto, el Govern lanza un mensaje claro: la defensa de una sociedad abierta y plural no excluye la posibilidad de reconocer los pilares históricos sobre los que se ha construido. Illa ha sido muy firme al defender que la aconfesionalidad institucional es compatible con la memoria y el respeto por las raíces culturales, en las que el cristianismo ha tenido un papel decisivo.
La propuesta, lejos de querer imponer un credo, abre una puerta al diálogo sobre espiritualidad, cultura y cohesión en un momento en que la política suele moverse entre extremos. En palabras del president, se trata de reconocer para avanzar, no de dividir.
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