El 75% de la población reconoce mostrarse reticente a confiar en quienes percibe como distintos

Ha quedado reflejado en el informe Edelman Trust Barometer, que analiza la percepción ciudadana sobre empresas, gobiernos, medios y ONG en un contexto de incertidumbre económica y tensión social.

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Gente proveniente de diferentes puntos de Ucrania espera en las inmediaciones de la estación de tren de Lviv, a 2 de marzo de 2022, en Lviv (Ucrania). Más de 2.000 civiles ucranianos han muerto desd
La diversidad cultural alimenta la desconfianza mutua en un clima de polarización social/ Foto de archivo EP

 

La confianza sigue siendo uno de los principales indicadores del estado de ánimo social. En España, el panorama continúa marcado por un equilibrio frágil entre leves avances y un clima general de pesimismo. Así lo refleja el 2026 Edelman Trust Barometer. Informe de España, elaborado por Edelman, y presentado en Madrid en la sede de AIO CaixaBank, con la colaboración de Corporate Excellence – Centre for Reputation Leadership como entidad colaboradora en el lanzamiento para España.

 

La confianza en las instituciones en España muestra una ligera mejora en 2026, aunque el clima general continúa dominado por el pesimismo y la desconfianza. El estudio señala que las empresas son la única institución percibida simultáneamente como ética y competente, mientras que el entorno laboral y los empleadores se consolidan como los espacios donde se mantiene un mayor nivel de confianza. Sin embargo, el conjunto del sistema institucional sigue presentando una legitimidad frágil y variable.

La insularidad reduce la confianza hacia "el diferente"

Uno de los fenómenos más destacados del informe es el avance de la llamada “insularidad”, una tendencia al repliegue identitario que reduce la confianza hacia personas con valores o visiones diferentes. En España, el 75% de la población reconoce mostrarse reticente a confiar en quienes percibe como distintos, en un contexto de creciente polarización social.

 

 

El informe también refleja un aumento de las desigualdades en la percepción de la confianza. La diferencia entre personas con ingresos altos y bajos alcanza los 17 puntos, una de las mayores brechas registradas desde 2012. Esta desigualdad se traduce en una visión más negativa del futuro: solo el 13% de los ciudadanos cree que la próxima generación vivirá mejor.

Entre las principales preocupaciones destacan la pérdida de poder adquisitivo, el riesgo de desempleo, el impacto del cambio climático y las tensiones económicas internacionales. A ello se suma un elevado nivel de descontento social, que afecta a dos de cada tres ciudadanos.

En este contexto, crece la expectativa de que las instituciones actúen como mediadoras para reducir la polarización y reconstruir la confianza. Sin embargo, el informe detecta una brecha significativa entre lo que la sociedad espera y lo que percibe que las organizaciones están haciendo, especialmente en el caso del Gobierno.

Los resultados apuntan a que, en un entorno cada vez más fragmentado, la capacidad de generar diálogo y tender puentes entre posiciones diferentes se convierte en un factor clave para reforzar la confianza social.

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