El ICS, condenado a pagar 85.000 euros por diagnosticar tarde un ictus
Una sentencia judicial obliga a indemnizar con 85.000 euros a un hombre que sufrió secuelas irreversibles tras una demora crítica de 24 horas en el Hospital Vall d'Hebron
El Juzgado Contencioso Administrativo número 6 de Barcelona ha dictaminado que el Institut Català de la Salut (ICS) deberá indemnizar con más de 85.000 euros a este paciente debido a una concatenación de errores que derivaron en un diagnóstico tardío de un ictus.
La resolución judicial pone el foco en la "pérdida de oportunidad": el paciente no pudo recibir a tiempo los tratamientos que habrían podido evitar o, al menos, minimizar la afasia mixta (un trastorno grave del lenguaje) que padece actualmente.
Un protocolo que se rompió "por causas desconocidas"
El relato de los hechos pone de manifiesto una preocupante falta de coordinación entre centros sanitarios. Todo comenzó de manera correcta: el paciente acudió de urgencias al Centro de Atención Primaria (CUAP) de Casernes de Sant Andreu. Allí, los facultativos identificaron rápidamente síntomas compatibles con un accidente cerebrovascular y activaron el Código Ictus.
El problema surgió tras el traslado del paciente. Según la sentencia, aunque el primer centro actuó con diligencia, el Servicio de Urgencias del Hospital Vall d'Hebron detuvo el protocolo de forma injustificada. Por razones que el tribunal describe como "causas desconocidas", el paciente quedó en una zona de sombra asistencial y no fue derivado al neurólogo de guardia hasta que habían transcurrido casi 24 horas desde su ingreso.
La ventana terapéutica que se cerró para siempre
En neurología, las primeras horas son vitales para aplicar el tratamiento de reperfusión vascular, una intervención diseñada para restablecer el flujo sanguíneo y salvar el tejido cerebral. Cuando finalmente se le diagnosticó el ictus en el Vall d'Hebron, el tiempo necesario para realizar este procedimiento ya había expirado.
El tribunal es claro en su argumentación: si bien no se puede afirmar con una certeza absoluta que el paciente se hubiera recuperado totalmente con un diagnóstico puntual, sí es evidente que se le privó de la posibilidad de acceder a una curación completa o casi completa. La intervención temprana era su única oportunidad, y el sistema se la negó.
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