VÍDEO | Rescate extremo frente a la costa de Barcelona: un kitesurfista sobrevive tras una hora a la deriva
La Guardia Civil localiza a un deportista de 53 años atrapado entre los hilos de su propia vela a casi dos kilómetros de la playa del Bogatell
Un kitesurfista de 53 años, vecino de la ciudad condal, tuvo que ser rescatado de urgencia tras quedar completamente indefenso en alta mar, víctima de un incidente técnico que lo dejó a merced de las corrientes.
Un hallazgo providencial sin previo aviso
El rescate no fue fruto de una llamada de emergencia ni de la alerta de un testigo, sino de la pericia y el servicio de vigilancia rutinario del Servicio Marítimo de la Guardia Civil. Mientras la patrullera navegaba frente a la costa barcelonesa, la tripulación avistó algo inusual a aproximadamente 1,8 kilómetros mar adentro frente a la conocida playa del Bogatell.
Al aproximarse, los agentes descubrieron al deportista en una situación crítica: llevaba más de una hora flotando a la deriva, incapaz de controlar su equipo ni de iniciar el regreso a la arena por sus propios medios.
Atrapado por su propio equipo
La causa de la inmovilidad del hombre fue una de las pesadillas recurrentes de los practicantes de este deporte: tras caerse la vela al agua, el kitesurfista quedó enredado entre los finos y resistentes hilos de la misma. Esta maraña de cuerdas le impedía tanto izar de nuevo la vela para aprovechar el viento como nadar con libertad hacia la costa.
Ante el evidente riesgo de ahogamiento por fatiga, la patrulla activó de inmediato el protocolo de rescate de hombre al agua. Los agentes lograron subir al deportista a bordo alrededor de las 18:15 horas, recuperando también la tabla y la cometa para evitar que el material quedara como un obstáculo peligroso para la navegación.
Traslado al Port Olímpic y estado de salud
Una vez a salvo en la embarcación oficial, el hombre fue trasladado a las instalaciones del Port Olímpic de Barcelona, donde desembarcó cerca de las 18:45 horas. Según el informe oficial, el deportista presentaba cuadros visibles de agotamiento severo y deshidratación, lógicos tras el esfuerzo físico y la exposición prolongada al agua salada y al sol.
Afortunadamente, tras una primera evaluación y una vez estabilizado en tierra, se determinó que no requería asistencia médica especializada.
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