Este incidente se produce poco después de que, el 13 de agosto, se firmara un acuerdo con el gobierno de Estados Unidos para una modernización exhaustiva de los F-16 polacos.
Todas las personas que se encontraban a bordo de la aeronave han muerto.
El siniestro, que provocó una "gran bola de fuego", ha llevado al cierre de este aeropuerto cercano a Londres, generando significativas interrupciones en el tráfico aéreo y afectando directamente las conexiones con España.