Silogismos troglodíticos

Miquel Escudero

Miguel unamuno

Miguel de Unamuno (1864 - 1936)


Comentemos hoy un artículo unamuniano publicado en octubre de 1918, hace un siglo. Su título: ‘Nuestra leyenda negra’. Ahora se vuelve a hablar de ella, pero vosotros (así les decía a mis estudiantes) a lo mejor no habéis oído nada al respecto. Algunos se han acabado creyendo algo que Franco daba a entender, que él y los suyos repetían una y otra vez: Franco era España y quienes estaban contra él eran malos españoles, los cuales formaban la Antiespaña; terrible estupidez convertida en maldad. Pero nuestro país no nació, claro está, con Franco. Este artículo contiene párrafos interesantes, mirad éste: “He aprendido muchas cosas de personas, de animales y hasta de cosas, sin que tales personas o animales o cosas me las hayan enseñado. Y cuando han pretendido enseñarme, peor que peor”; esto último implica de paso el rechazo al adoctrinamiento y la confianza en lo espontáneo.


Miguel de Unamuno deploraba los silogismos genuinamente troglodíticos. Y advertía del acecho de un diluvio de mentiras interesadas, pero también, y muy en especial, del despecho colectivo “que se obstinaba en achacar a otros el origen de nuestro males”. Por esto pedía que nos protegiéramos y aprendiésemos de todos, sin excepción. Habréis oído decir aquello de más se perdió en Cuba, algo que fue muy sentido. Escuchad, por favor, este párrafo algo largo:


“El golpe de 1898 fue terrible, pero no sirvió para que despertase nuestro pueblo, sino para acrecentar su pesadilla. Aquello era el último acto –así se le decía al pueblo- de una conspiración del mundo entero contra España, a la que desde el siglo XVI se le venía persiguiendo. La manía persecutoria colectiva, esta triste vesania que nos ha impedido ingresar de lleno en la sociedad de las democracias civiles, esa frenopática obsesión de que en dondequiera se nos desdeñaba y despreciaba, la sombría quisquillosidad y recelosidad que ha sido nuestra tradición desde hace casi cuatro siglos, esto es lo que se ha cultivado más en España desde 1898 hasta hoy. No se nos ha hablado sino de nuestra leyenda negra, y hablando de ella hemos ido ennegreciéndola más aún y obstinados en no ver nuestras faltas. Y a los que decíamos la verdad, por dolorosa que fuese, se nos decía: ¡Eso no se puede decir!”. Pero los españoles ya dejamos el destierro de la democracia. Sosiego y adelante, con inteligencia, decisión y alegría. 

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