​Zarzuela encara el 17A con tensiones por la aversión del independentismo contra el Rey

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Los preparativos para el acto de conmemoración de los atentados del 17 de agosto de 2017 en Barcelona y Cambrils han levantado tensiones entre las autoridades catalanas y la Casa del Rey, a causa de la crisis política catalana y el consecuente distanciamiento entre instituciones y Felipe VI.


A pesar del llamamiento a la serenidad y el respeto a las víctimas, Zarzuela sabe que Sus Majestades no son bienvenidas por una parte de la sociedad catalana, no solo por los convencidos republicanos, sino por el polémico discurso del Rey tras los sucesos del 1 de octubre.


Felipe VI cuenta con el respaldo del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, así como de los principales partidos de la oposición, ya que desde el Partido Popular, Ciudadanos y Podemos se han pronunciado a favor de la asistencia del monarca en la capital catalana el viernes 17 de agosto.


Son varias las declaraciones de los líderes políticos a favor del Rey, empezando por los socialistas: "Ese aniversario exige de todos la solidaridad y el respeto a las víctimas y su familias, así es y así espero que sea los días 17 y 18. El Gobierno va a estar presente, yo estaré, y también va a estar presente el Jefe del Estado", dijo Pedro Sánchez.


También Pablo Iglesias, crítico con la monarquía en general, ha considerado que es un día para dejar a un lado las diferencias: "Mientras Felipe VI sea el jefe del Estado, tiene que acudir a este tipo de actos, que tienen que ver con un terreno que no es el de la política".


Pero por la parte catalana, las tensiones son evidentes. Para muestra, las declaraciones del presidente del Govern, Quim Torra: "Nosotros no lo hemos invitado, no asistiremos a ningún acto que convoque la Casa Real. Pero cualquier acto que se celebre en Catalunya, el presidente de la Generalitat estará porque esto es nuestra casa", ha manifestado.


Torra insiste en que aún está esperando a que Felipe VI pida disculpas por su discurso del 3 de octubre, después del referéndum del 1-O.


En este contexto, desde el Gobierno y desde Zarzuela ha habido contratos discretos con dirigentes de Podemos y también con la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, para aliviar tensiones, en previsión de posibles intentos de boicot a los Reyes por parte del independentismo.


DISPOSITIVO DE SEGURIDAD


Además, los cuerpos policiales preparan un dispositivo de seguridad máximo en la ciudad condal, sabedores de que se trata de una jornada única por la gran cantidad de dirigentes políticos de primera línea concentrados en pocos metros cuadrados, y por la sociedad en general, auténtica protagonista de los actos conmemorativos, sin olvidar que agosto es el mes del turismo por excelencia que las Ramblas están a rebosar.


Se teme que haya escraches por parte de los Comités de Defensa de la República (CDR) o por otro sectores del independentismo catalán y, a pesar de todo, la Casa del Rey se esfuerza en dar un mensaje de tranquilidad.

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