Coherencia vasca y excepción navarra

Robert Pastor

Quince días después de la primera tanda electoral de la primavera en España, mientras el nuevo líder popular se desmarca del ultraderechista Vox, socio en Andalucía, y los números, fríos y detallados, se pueden examinar con calma, podemos ver la coherencia de los votantes en el Euskadi institucionalizado en comunidad autónoma y el giro radical producido en Navarra, en ambos casos con explicaciones bien fáciles.


Si hemos de considerar sólo los territorios históricos de Álava, Vizcaya y Guipúzcoa, el Partido socialista se ha recuperado, pero la mayoría de representantes han sido del sector soberanista, con el "clásico" PNV en cabeza, con seis diputados totales, una cifra que no conseguía desde antes de la escapada de los partidarios del antiguo lehendakari Garaikotxea.


Los socialistas vascos han ganado uno en Vizcaya, hasta sumar cuatro, los mismos que Bildu, con escaños duplicados respecto de las generales anteriores.


Hemos que las explicaciones son sencillas: Bildu anunciaba esta vez que iría "en Madrid" a hacer política. Y ya ha pasado bastante tiempo y han hecho bastantes gestos para que la sociedad considere probada la disolución, más bien desaparición fáctica de ETA.


En cuanto la derecha y ultraderecha españolas, los de Rivera nunca han tenido representación por esta zona en las Cortes españolas y la explicación es básica: los de Ciudadanos siempre han propugnado la abolición del concierto económico que permite la existencia de las tres haciendas territoriales con capacidad recaudatoria total, y una liquidación por un sistema de cupo que se acordará de tiempo en tiempo por una comisión paritaria entre representantes del Estado y del territorio, sin ningún voto de calidad. Además, en caso de desacuerdo, el porcentaje a pagar al Estado se prorroga automáticamente. Y habría costado mucho ver, dado el corto número de diputados a elegir en cada circunscripción, ver escogido alguien de Vox, por razones históricas.


Lo más complicado de encontrar a primera vista es la causa de la debacle del Partido Popular, que por primera vez ha quedado sin ni un representante. Y eso que el cabeza de lista por Álava, que siempre les había sido propicia, era nada menos que Javier Maroto, ex alcalde de Vitoria-Gasteiz, diputado en la anterior legislatura y responsable de la campaña del partido. Quizá por todo ello y por los Mensajes radicales y superados no excluyente -fuera de tiempo ya- viejas referencias al terrorismo desaparecido, ni siquiera él, ni en Álava, han sacado provecho.


Los del territorio se han repartido, uno por uno, entre los cuatro, con este orden en número de votos: PNV, PSE-PSOE, Bildu y Elkarrekin Podemos, que sin embargo perdió uno en Vizcaya y otro en Guipúzcoa.


En definitiva, los tres territorios funcionó la consigna del "voto útil", pero de manera diferente a la de la mayoría de territorios del Estado. Y la valúa soberanista se demuestra sobre todo en los electos al Senado, 9 de los cuales (4 más que antes) serán del PNV dos socialistas y uno de Bildu, dos formaciones que en la legislatura anterior no tenían representantes por las circunscripciones.


Navarra ha votado también diferente del resto de territorios del Estado y de manera casi opuesta a los tres territorios vascos bajo la misma administración. Aquí la coalición de la derecha se presentó unida, pero dejando de lado los radicales de Vox. Eligieron el nombre de Navaramés NA + y lograron el objetivo a pesar del fracaso generalizado a otros territorios. El regionalista y conservador Unión del Pueblo Navarro, con el PP y Ciudadanos (que en "el antiguor reino" no proclama, o no reitera, la oposición al concierto económico propio) obtuvieron dos de los cinco diputados y tres de los cuatro senadores.


La recuperación socialista también fue efectiva, con dos diputados y el quinto fue para Unidos Podemos. Por primera vez en bastante tiempo quedó fuera la coalición nacionalista y vasquista Nafarroabai, encabezada por Uxue Barkos, que se apresuró a proclamar la esperanza en las autonómicas y municipales de final de mes para poder obtener el apoyo suficiente para volver a formar gobierno en el territorio propio con el apoyo de los seguidores de Pablo Iglesias.


Quizá no estén al caso de que en Navarra las elecciones autonómicas sean a la vez que en las comunidades llamadas "de régimen general" a pesar de las peculiaridades históricas y las características diferenciales como la de disfrutar de concierto económico. Pero el caso es que no introdujeron ninguna norma diferenciadora al respecto cuando pactaron con el resto del Estado el nuevo marco para el nuevo sistema, que ni siquiera van a nombrar estatuto, sino "amejoramiento del fuero". Todo lo contrario que hicieron los tres territorios o nacionalidades "históricos", más Andalucía y la Comunidad Valenciana.


Y luego vienen quienes propugnan la unidad de un Estado que dibuja como plural y diverso la misma Constitución que tanto defienden y la extensión de la Carta Magna en el resto de "corpus" jurídico constitucional. Por eso no venden ni un palmo de sarga en el País Vasco unificado.


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