sábado, 21 de septiembre de 2019

​El primogénito de Fernando el Católico

Miquel Escudero

La historia es una gigantesca caja de sorpresas, tantas son las cosas que ignoramos o confundimos o malinterpretamos, y a menudo damos por cierto lo que nunca fue tal. Por ejemplo, los Reyes Católicos no recibieron ese título como contraposición a los protestantes, pues se les otorgó cuando Lutero no tenía trece años todavía. Con dieciséis años, Fernando II de Aragón (el Católico) tuvo su primer hijo con Aldonza de Iborra y Alemany (un par de años menos), de la nobleza media leridana. Recibió el nombre de Alonso. Fue por las fechas en que los Reyes Católicos contrajeron matrimonio. Fernando tuvo particular cuidado de su hijo Alonso de Aragón, quien con ocho años de edad quedó designado arzobispo de Zaragoza (una administración de no menos de 26 localidades); y con 15 o 16 años le designó Lugarteniente general de Aragón, cargo en que su padre le fue renovando; grande era el aprecio que tenía de su desempeño. Alonso no se ordenaría presbítero hasta tener más de treinta años de edad; ese día, el 27 de noviembre de 1501, fue la única vez que cantó misa. Entretanto tuvo cuatro hijos con Ana Gurrea; el primero, Juan, le sucedió en la mitra zaragozana; la segunda, Juana, murió con 25 años, fue duquesa de Gandía y madre del jesuita san Francisco de Borja; Don Hernando fue el tercero, uno de los mejores jinetes de su tiempo y hombre de honda espiritualidad, tomó los hábitos y se hizo cisterciense, y en 1539, cuatro años después de llegar a abad de Veruela, fue nombrado arzobispo de Zaragoza (su hermano Juan había muerto nueve años antes), su sobrino el rey Felipe II le hizo Lugarteniente de Aragón en 1566. La cuarta hermana, Ana, sería duquesa de Medina Sidonia; todos bajo los auspicios y, en cierto modo, las órdenes de su poderoso abuelo Fernando. Una distinción mínima entre lo individual y lo social, entre lo privado y lo público.


'Iglesia, familia y poder en la época de Fernando el Católico: el arzobispo don Alonso de Aragón', es el título de la excelente tesis doctoral en Historia que Jaime Elipe leyó el año pasado en la Universidad de Zaragoza, bajo la dirección del profesor Elíseo Serrano. Nos permite conocer mejor las dinámicas políticas y sociales de la época. Y presenta asuntos relevantes para comprender la señalada figura apenas atendida de don Alonso de Aragón, "como un complejo sumatorio de diversos aspectos". Francamente recomendable. 

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