jueves, 24 de septiembre de 2020

¿Por qué te quejas?

Purificació González

Ese dicho popular tan nuestro, tan catalán, de “Fer la Puta y la Ramoneta”, significa “hacer el doble juego, tener dos caras, ser un “caragirat”, es decir, “ser falso, traicionero e hipócrita”. ¿Duro verdad?.


Estas semanas estamos viviendo numerosas situaciones donde muchos actores políticos ponen en práctica “fer la Puta i la Ramoneta”, y lo hacen a la luz del día, mirándonos a los ojos sin pestañear. Dicen algo, entre grandes aspavientos, y cuando pocos los escuchan o los ven dicen y hacen lo contrario. Parecen que van en una dirección cuando están yendo exactamente en la contraria. Y tenemos dos claros ejemplos, la hipocresía en torno a la decisión del Rey emérito es de libro, pero también lo es lo que está pasando con el acuerdo entre la FEMP y el Ministerio de Hacienda.


Foto de archivo del rey emérito don Juan Carlos I en el acto conmemorativo del 40º aniversario de la Constitución de 1978, en el Congreso (Madrid/España) a 6 de diciembre de 2018.


Sobre ambas cuestiones estamos cayendo en el debate frívolo y el análisis fácil, siendo ambas cuestiones vitales para nuestra supervivencia colectiva, presente y futura. He escuchado estos días afirmar a “sesudos” compañeros de profesión y en “prime time” que es necesario “votar sobre si queremos o no una Monarquía” porque “eso es lo más democrático” sin profundizar en nada más. Así, tal cual.


Hemos escuchado a todo un presidente de un Federación de Municipios, de nivel Nacional y alcalde, decir que el acuerdo de la FEMP y Hacienda, es “claramente beneficioso y municipalista”. Pero lo que no ha dicho, es que fue con su único “voto”, el suyo, que se decantó la balanza a favor del acuerdo del partido al que pertenece y fue fruto de un gran disenso. Los Ayuntamientos no sólo no recibirán una mejor financiación sino que harán de prestamistas al Estado durante 15 años. Además los Fondos Europeos, sólo los recibirán los Ayuntamiento no endeudados y con dinero en caja. Voilà! . ¿Qué sentido tiene esto en medio de una gran crisis económica?. Los que saben le llaman a esto la “Ventana de Obertón”, es decir, convertir lo políticamente inaceptable en razonable. ¿Será eso?.



Abelcaballeropresidentedelafemp


Votar es democrático,  pero votar sin tener al alcance todos los conocimientos, y sin debate ni consensos no es practicar la democracia, sino dejarse llevar, sin realizar la necesaria reflexión de para qué sirven las cosas que queremos eliminar o pararse a pensar que es realmente lo que necesitamos y lo que se nos está ofreciendo.


Pienso que a la vista de lo que ocurre al menos a mi generación, la que nació en democracia, nos falta cultura política y capacidad reflexiva. Permítanme el uso de esta generalización en voz alta, aún a riesgo de molestar mucho, y a muchos. Es mi humilde opinión y de nadie más.


Dicen de nuestra generación que es de las más preparadas de la historia de nuestro país, y nosotros nos lo hemos creído a pies juntillas. Hemos creído a aquellos que nos han precedido, y que se han dejado literalmente la piel para que tuviéramos acceso al conocimiento primero en los colegios, luego en las Universidades y después en los libros e Internet. Pero la verdad de la buena, es que nos guste o no somos unos verdaderos “incultos políticos”, tenemos títulos universitarios pero entender la política requiere de profundizar sobre historia, economía, sociología, derecho, comunicación, urbanismo, movilidad etcétera. Para entender la política y lo que los políticos hacen y dicen se hace necesario estudiar y leer mucho, pero mucho, porque sinó estas en una muy seria desventaja inconsciente. Sin esa cultura propia transversal, te quedas en la superficie de lo que dicen y hacen y la mayor parte del tiempo no les entiendes y además te niegas a admitirlo, que es lo peor. Los seres humanos somos así, nos tiramos piedras sobre nuestro propio tejado antes de admitir ignorancia o que otros nos han estado engañando en nuestra cara y que no nos hemos dado ni cuenta, hasta que nos damos. Pero solo podremos saber de los engaños "políticos" por la vía del conocimiento y la reflexión.No queda otra.


La llamada “política de bar”, donde decimos lo primero que se nos ocurre, a muchos que estarán de acuerdo con nosotros, no es la política real, la que nos afecta . Con esa política del mínimo esfuerzo, muchos se quedan más que satisfechos sin tener que participar en la resolución efectiva de los problemas colectivos.



Almeida y Villacís desayunando en una terraza junto a Borja Carabante y Mariano Fuentes. Archivo.


En este país donde vivimos, lo admitamos o no, la mayor parte del tiempo queremos el “todo” sin esforzarnos, sin “movernos del sillón”. La responsabilidad sobre lo que ocurre políticamente en nuestro país es nuestra, de todos y todo el tiempo lo es, lo queramos o lo pretendamos ignorar. Nos auto engañamos porque ese engaño, a nosotros mismos, creo que nos hace vivir en nuestra “pequeña burbuja” y somos felices, sin saber, ni querer saber, dejando hacer aunque eso nos perjudique. Somos así y no de otra manera. Cuando sabes no hay vuelta atrás, tu visión del mundo cambia para siempre.


Los que aspiran a una República no han explicado a nadie sus inconvenientes. Los que demonizan el sistema de Monarquía Parlamentaria actual no sabrían explicar, en su mayoría, en que consiste éste ni cómo funciona. Por lo que votar desde la ignorancia y el desconocimiento, insisto ni es democracia ni es lo más democrático. Votar y sólo votar no es la mejor cara de la democracia, tomar decisiones tras un debate profundo donde todas las partes sepan lo mismo, sí. Porque no es lo mismo tomar decisiones cuando tienes acceso a la información, has reflexionado sobre ella y construyes una opinión, que si tomas decisiones a ciegas, si tomas decisiones siguiendo la corriente dominante o las que tomaron otros por ti y nunca has cuestionado. La democracia es mucho más que votar y necesita de un firme compromiso con la propia responsabilidad.


Video 40 años constitución


Todos podemos repetir argumentarios, relatos y consignas como “loros” y defenderlos incluso sin sólidos argumentos. ¿Pero cuantos han reflexionado sobre lo que damos por bueno y cierto? ¿Cuántos le dedican tiempo de su vida a verificar la verdad, media verdad, verdad a medias o si es mentira lo que se dice y se repite hasta la saciedad? ¿Te has preguntado a fondo sobre por que tienes las ideas que tienes sobre todas las cosas? Muchas personas sí han hecho este proceso, pero la mayor parte de las personas que conozco, no lo han hecho, y lo que es peor, no sienten necesidad de hacerlo.


Nos preguntamos estos días por qué tantos juegan a “Fer la Puta i la Ramoneta”, sí, lo hacemos. Nos indignamos, sí. Practicamos en manada la “política de Bar”, y hasta nos divertimos y nos sentimos satisfechos con cuatro consignas socialmente aceptadas y compartidas. Pero nos quedamos ahí, porque después, seguimos con nuestras vidas como si nada pasara. Lo de ayer, no importa hoy, y menos mañana.


Aunque si queremos vivir en un país diferente, tengo una muy mala noticia que contaros a todos, tenemos que comprometernos y asumir nuestra responsabilidad individual. Tenemos que estar políticamente instruidos, leer y reflexionar mucho, contrastar todas las ideas que tenemos y damos por buenas. Para hacer avanzar esta sociedad tenemos que tomar decisiones conscientes, reflexionadas y maduras. Huyamos del espacio de las ideas colectivas y atrevámonos a tener ideas propias, unas que sean totalmente nuestras.


Si queremos una sociedad de menos “fer la Puta i la Ramoneta”, empecemos por lo que tenemos más cerca, nosotros mismos. ¡Empieza por ti!. Aunque si ya te viene bien como está todo, ¿por qué te quejas?. 


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