sábado, 26 de septiembre de 2020

Pablo Iglesias está recogiendo lo que ha sembrado

Carmen P. Flores

Hay un refrán que se utiliza con frecuencia “ quien al cielo escupe , a su cara le cae”. Eso es lo que le está sucediendo al líder de Unidas Podemos y vicepresidente del gobierno de España, Pablo Iglesias. En los últimos tiempos le está cayendo encima todo lo que ha escupido al cielo desde la finca particular en la que ha convertido su partido, desde la que disparaba y sigue haciéndolo a todo lo que le puede sacar rédito político.


El secretario general de Podemos y vicepresidente de Derechos Sociales y Agenda 2030 del Gobierno, Pablo Iglesias, y la portavoz adjunta de Unidas Podemos en el Congreso, Ione Belarra, durante la reun


Es una estrategia para distraer a las personas, para que no se enteren de los manejos de su partido que ahora le pasan factura, como ha ocurrido con otros partidos . La diferencia es que ellos van de puros y transparentes por la vida mientras llaman corruptos a los demás. No han dejando títere con cabeza, incluido su compañero de gobierno. Ahora a Podemos le está cayendo todo encima, con gran asombro de sus votantes y la oposición. ¿Justificaran sus “desgracias” achacándole las culpas de todos sus males a los medios de comunicación y a los jueces malvados? No lo duden que será así, siempre hay que buscar un culpable, y este  es de fuera.


Este martes, el juez del Juzgado de Instrucción número 42 de Madrid ha imputado a Podemos como persona jurídica en la causa que investiga la financiación del partido. Lo ha hecho después de recibir la denuncia presentada por el ex abogado de su formación, que fue despedido bajo acusación de acoso sexual a una compañera, pero el juez archivó la denuncia. De lo que se trataba, según las declaraciones del ex abogado, es de no destapar las cuentas del partido: el montaje del conocido Caso Dina, su realidad interna, muy distinta a la que quieren dar.


¿Es una secta Unidas Podemos? A tenor de lo que cuentan los que han estado militando y de lo que cada día se conoce, todo parece indicar que así es. Al final Unidas Podemos ha caído demasiado pronto en las redes de los beneficios de la erótica del poder. Su adaptación a la nueva vida ha sido de lo más complaciente. Como se dice popularmente “a nadie le amarga un dulce” y menos si ese se puede saborear cada día. Lo demás no importa. Si hay que cambiar los estatutos, se cambian; si es necesario cargarse a unos cuantos personajes incómodos, pues se despiden; si hay que tener una posible caja B, se tiene. El fin de los lideres justifica los medios empleados para sobrevivir en el mundo político. 


Pablo Iglesias y su guardia pretoriana: el intrigante Monedero; el hábil Mayoral; el valido Echenique y alguno más han tenido suerte hasta ahora de campar a sus anchas, sin consultar a sus inscritos. Ahora, la justicia a la que tanto critican les has puesto en el punto de mira con una larga lista de acusaciones a sus espaldas. Aunque se presupone, hasta que no haya sentencia, su  inocencia, los datos que cada día van saliendo a la luz no hacen presagiar que las nubes de los podemitas escampen sin haber pagado por sus actos. Cada uno debe asumir las consecuencias de sus acciones. No hay que olvidarlo: quien siembra malas semillas, ya saben lo que va a recoger.


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