Miguel Sánchez Romera revela cómo los sentidos transforman la alimentación y la memoria emocional
Un estudio detallado sobre la neurogastronomía demuestra que los cinco sentidos funcionan como una orquesta capaz de influir en la percepción, las emociones y la identidad de cada persona.
La relación entre comida y cerebro va más allá de la nutrición: afecta directamente a la memoria, las emociones y las decisiones de vida, según explica el neurólogo y cocinero Miguel Sánchez Romera en su nuevo libro La neurogastronomía. El universo cerebro-cocina (Planeta Gastro). El autor profundiza en cómo los sentidos interactúan para crear experiencias gastronómicas únicas que van mucho más allá del simple acto de comer.
Los cinco sentidos como orquesta cerebral
Sánchez Romera asegura que “no solamente somos lo que comemos. Después de lo que comemos, somos”, resaltando que los hábitos alimentarios configuran estilos de vida completos. Según el autor, nacido en Argentina y fundador del restaurante L’Esguard en Sant Andreu de Llavaneres (Barcelona), el olfato actúa como el sentido más rápido y eficaz en la percepción de la comida, y cada uno de los sentidos contribuye a generar emociones y recuerdos ligados a la alimentación.
"Los cinco sentidos emiten una percepción; si la coges, se transforma en una sensación y ésta es subjetiva. Está asociado a las emociones personales", explica Sánchez Romera, quien afirma que hasta el 25% de la población no ejerce plenamente su capacidad sensorial, limitando la experiencia emocional vinculada a la comida.
La comida y la vida moderna
El neurólogo alerta de que la vida moderna impone un ritmo acelerado que interfiere con las necesidades biológicas básicas: “Si necesitas energía, el cuerpo te dirá que consumas hidratos de carbono. Si estás creciendo, proteínas. Si no haces las cosas bien y el sistema inmunológico falla, te pedirá vitaminas”. Sánchez Romera enfatiza que escuchar estas señales es fundamental para mantener un estilo de vida saludable y consciente.
Además, señala que “los niveles de atención son bajos, pero es que además, están influidos por tendencias, por otros tipos de vida; el mundo se come a sí mismo”, advirtiendo sobre el impacto negativo de la rapidez y la sobreinformación en la alimentación y en la percepción del mundo.
Placer, memoria y gastronomía
El libro también muestra cómo el placer de la comida activa regiones cerebrales relacionadas con la música, la religión, el sexo o incluso las drogas. Para Sánchez Romera, la gastronomía no es únicamente un arte, sino una forma de expresión artística capaz de influir en la memoria y en la identidad de quienes la practican. “Cuando escogemos una forma de comer, escogemos una forma de vida”, afirma el experto, quien ha abierto restaurantes en ciudades como Nueva York, Yokohama o Caracas, integrando la ciencia y la creatividad culinaria.
Dieta mediterránea y cocina inteligente
Sánchez Romera destaca la dieta mediterránea como un ejemplo saludable que va más allá de los nutrientes: “Permite consumir pescado, verduras, fruta, aceite,... pero que también implica una actitud social como compartir o celebrar”. Sin embargo, considera que “la cocina más inteligente es la china, donde se cocinan al momento productos frescos y de la zona, en un país con 1.400 millones de personas”. A pesar de la popularidad de la gastronomía japonesa, sostiene que se trata de una derivación de la tradición culinaria china.
Un enfoque integral y educativo
El neurólogo y profesor de ciencia y tecnología de los alimentos propone educar los sentidos y entrenar la memoria emocional mediante experiencias gastronómicas conscientes. Su enfoque invita a que cada persona descubra cómo los hábitos alimentarios, el placer y la percepción sensorial contribuyen a la formación de la identidad y al bienestar integral.
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