El Parlament de Catalunya da un paso más hacia la desconexión

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Los partidos independentistas se han sacado de encima a la oposición para seguir adelante con las leyes de desconexión entre Catalunya y España. En la sesión de este miércoles del Parlament, JxSí y la CUP han votado a favor de debatir la ley de transitoriedad jurídica.


La oposición ha criticado la iniciativa por ser poco democrática ya que facilitará que los grupos parlamentarios puedan tramitar las leyes por lectura única, el procedimiento de máxima urgencia que permite aprobar normas con un solo debate en el pleno.


La intención es clara, JxSí y la CUP quieren evitar el debate político sobre las leyes de desconexión y así impedir que lleguen a los tribunales antes de su aprobación recortando así el debate parlamentario.


Los 72 votos del bloque independentista han servido para tumbar las cuatro enmiendas a la totalidad que habían presentado el resto de grupos del arco parlamentario --62 votos--, y el líder de JxSí en la Cámara, Jordi Turull, ha defendido que es una reforma que beneficiará a todos los grupos y que es "perfectamente legal y perfectamente democrática".


Pero estas palabras han provocado el descontento de la oposición quien han sentido estas palabras como una falta de respeto. Todos los grupos, menos la CUP, consideran que los partidos independentistas del Parlament utilizarán esta reforma para aprobar la ley de transitoriedad jurídica y más adelante hacer efectiva la independencia con un solo pleno.


De hecho la ley de transitoriedad impedirá incluso presentar enmiendas y acortar al máximo los plazos para dar el mínimo tiempo posible al Estado para presentar los recursos que crea oportunos a una norma polémica que muchos ven inconstitucional.


No contento con esto el malestar de los partidos, el presidente del grupo parlamentario de JxSí, Jordi Turull ha argumentado que la reforma busca adaptar el reglamento a las necesidades del día a día de la Cámara, y "reforzará la seguridad jurídica" del Parlament. Incluso ha llegado a defender que la ley a aprobar "en el fondo y las formas es perfectamente legal, si la Cámara lo decide son perfectamente democráticos".


LA DEFENSA DE LA OPOSICÓN


Cuando ha llegado el turno de la oposición todos han entrado al reto planteado por los independentistas. El líder que SíQueEsPot, Lluís Rabell, ha acusado a los independentistas de utilizar los mismos métodos que el PP en el Congreso para poner trabas al debate parlamentario, y les ha advertido de que tener la mayoría para aprobar la reforma no les da la razón: "Una democracia se convierte en tiranía si la mayoría no preserva la garantía de los derechos de la minoría".


El diputado de C's y vicepresidente segundo de la Cámara, José María Espejo-Saavedra, ha recordado a los miembros de JxSí que "presentar una ley por la mañana y aprobarla por la tarde, suena a épocas pasadas" ya que supone "anular la democracia misma". Además el partido considera indignante que quien defendiera la ley sea el mismo que en su día "pidió sancionar a los diputados que no participaron en esa pseudoponencia de reforma”.


Espejo ha subrayado que con esta reforma intentan cambiar las reglas del juego del Parlament "porque saben que van perdiendo", es decir, que el proceso soberanista no tiene una mayoría social que lo respalde, a su juicio.


Alejandro Fernández (PP) ha seguido la misma línea y ha reprochado a JxSí y la CUP de ser exponentes de un totalitarismo disfrazado de la voluntad del pueblo, y ha asegurado que la reforma que han presentado responde a una práctica jurídica que hubiera podido firmar "los Nicolás Maduro de turno".


La portavoz del PSC, Eva Granados, ha rechazado el fondo y la forma de la iniciativa: "A los que pensamos diferente nos quieren dejar debatir menos, votar menos. Somos demócratas. No queremos que nos independicen por la fuerza y en secreto".


La única que ha hablado claro y sin tapujos ha sido la diputada Anna Gabriel (CUP) quien sí admitido que la reforma del reglamento podría servir para promover la ley que convoque un referéndum para Catalunya como antídoto a todas las trabas que pone el Estado al proceso soberanista, y ha dicho que su partido no acepta lecciones del PP, "el partido más corrupto de Europa".


Al admitirse a trámite la iniciativa, ahora empieza su recorrido parlamentario: se debatirá en comisión y en ponencia --cuando los grupos podrán presentar enmiendas-- y luego volverá al pleno para su votación final.

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