Más plagas e incendios forestales: así será el futuro de Europa
Los bosques europeos podrían entrar en una nueva era de perturbaciones ambientales. Un estudio internacional con participación del centro de investigación catalán CREAF advierte de que, si no se produce una reducción significativa de las emisiones de gases de efecto invernadero, fenómenos como incendios forestales, plagas de insectos o daños por fuertes tormentas podrían duplicarse en Europa antes de finales del siglo XXI.
La investigación, publicada en la revista científica Science, analiza cómo evolucionarían estos fenómenos en distintos escenarios climáticos. Sus conclusiones son claras: los incendios forestales serán el fenómeno que más crecerá en las próximas décadas. Según los investigadores, la superficie quemada anual en Europa podría triplicarse, convirtiendo en habituales situaciones que hasta ahora se consideraban episodios extremos.
Las plagas de insectos también aumentarán de forma notable. El estudio prevé un crecimiento cercano al 50 %, especialmente de los escarabajos xilófagos, insectos que se alimentan de madera. El aumento de las temperaturas acelera su ciclo reproductivo y facilita que se expandan hacia zonas donde antes el frío limitaba su presencia.
El investigador del CREAF y coautor del estudio, Josep Maria Espelta, advierte además de un dato preocupante: las proyecciones se comparan con el periodo 2001-2020, que ya fue uno de los más intensos en perturbaciones forestales de los últimos 170 años. Esto significa que el punto de partida ya es especialmente elevado.
El Mediterráneo, en el punto de mira del cambio climático
El estudio identifica la región mediterránea como una de las áreas más vulnerables de Europa. En escenarios de calentamiento elevado, cerca del 90 % de los bosques mediterráneos podrían verse afectados por un aumento simultáneo de incendios y plagas.
Los científicos explican que esta vulnerabilidad responde a varios factores combinados: sequías cada vez más frecuentes, temperaturas más altas y la presencia de bosques jóvenes y homogéneos. A ello se suma el abandono de actividades agrícolas y ganaderas tradicionales, que antes creaban paisajes en mosaico capaces de frenar la propagación del fuego.
Otras zonas europeas consideradas especialmente sensibles son el oeste de Francia, Irlanda, el Reino Unido y la región de los Cárpatos. Aun así, los investigadores advierten de que ninguna región europea quedará al margen del aumento de perturbaciones forestales.
El estudio también lanza un mensaje de esperanza. Una reducción ambiciosa de las emisiones de gases de efecto invernadero podría limitar el aumento de estos fenómenos a alrededor de un 20 %, muy por debajo de los escenarios sin mitigación. Además, adaptar la gestión forestal al cambio climático podría mejorar la resiliencia de los bosques y favorecer paisajes más diversos y resistentes frente a incendios y plagas.
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