Ridao denuncia en ‘El caso Sloane. Una lobby story’ la falta de regulación de los lobbies
El análisis del jurista plantea la necesidad de controlar la presión de los grupos de interés en las decisiones públicas y señala las carencias del sistema actual en Catalunya y en el conjunto del Estado.
La reflexión sobre la influencia que ejercen determinados actores en las instituciones vuelve al centro del debate político tras la publicación de un estudio que examina con detalle las debilidades normativas existentes.
El especialista en Derecho Constitucional y exletrado del Parlament Joan Ridao expone una radiografía crítica del funcionamiento del lobbismo y advierte de la falta de herramientas eficaces para medir su impacto real en la toma de decisiones políticas.
Un modelo sin regulación completa
En su libro ‘El caso Sloane. Una lobby story’, el autor analiza el sistema político de Estados Unidos y el papel que desempeñan los grupos de presión en Washington, estableciendo un contraste con la situación europea y española.
Ridao sostiene que en España persiste una anomalía significativa por la ausencia de una ley específica que regule de forma integral la actividad de los lobbies. Recuerda que esta cuestión ha estado presente desde hace décadas, incluso durante el debate constituyente, cuando Manuel Fraga ya intentó introducir este fenómeno en la Constitución.
En la actualidad, el Gobierno ha impulsado el anteproyecto de Ley Orgánica de Integridad Pública, orientado a identificar posibles patrones de influencia indebida y a prevenir prácticas corruptas.
Catalunya, pionera pero incompleta
En el ámbito autonómico, Catalunya ha sido una de las primeras en abordar esta cuestión mediante la Ley de Transparencia de 2014. Esta normativa incluye la creación de un registro de grupos de interés, desarrollado posteriormente por el Parlament en 2016.
Este registro permite conocer qué empresas y particulares actúan como lobbies, mientras que la publicación de agendas de los responsables públicos aporta información sobre los encuentros mantenidos con estos actores.
Sin embargo, el jurista advierte de que el sistema presenta limitaciones importantes y reconoce que su funcionamiento “no es 100% positivo”, ya que no todos los contactos son comunicados.
La ausencia de la huella normativa
Uno de los principales déficits señalados por Ridao es la falta de la denominada “huella normativa”, un mecanismo que permitiría rastrear la influencia concreta de los lobbies en las decisiones adoptadas.
El autor considera que no basta con identificar a los actores ni registrar reuniones, sino que es imprescindible determinar qué cambios introducen en leyes o políticas públicas. En este sentido, subraya la necesidad de medir la “influencia” real que ejercen.
Lobbismo informal y falta de incentivos
El análisis también pone de relieve la dificultad de controlar el lobbismo informal, que se desarrolla fuera de los canales regulados y escapa a los mecanismos de transparencia.
A ello se suma, según Ridao, la escasez de incentivos para que los grupos de interés se inscriban en el registro oficial y desarrollen su actividad de forma transparente, lo que limita la eficacia del sistema.
Diferencias con el modelo estadounidense
El autor establece una clara distinción entre el modelo español y el estadounidense. En España, la financiación de los partidos políticos es mayoritariamente pública, mientras que las aportaciones privadas están restringidas.
Por ello, señala que un lobby “íntegro” no basa su actividad en contraprestaciones económicas, a diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos, donde el peso del dinero en la política es más relevante.
El Congreso como epicentro de la influencia
Ridao identifica el Congreso de los Diputados como uno de los principales espacios donde se manifiesta la incidencia de los grupos de presión. Esta actividad se traduce habitualmente en enmiendas o modificaciones legislativas.
El jurista describe un escenario en el que la influencia no se limita a los debates públicos: “Si ahora mismo fueses al Congreso verías que la actividad no se concentra únicamente en el hemiciclo o en las sesiones, en las comisiones para entendernos, sino en los despachos, en reuniones a diario entre actores económicos y sociales que intentan influir”.
El papel de los medios y la profesionalización
El estudio también aborda el papel de los medios de comunicación, que, sin ser lobbies en sentido estricto, influyen en la formación de la opinión pública y pueden condicionar decisiones políticas.
En paralelo, en la última década han surgido despachos especializados en ‘public affairs’ que han profesionalizado esta actividad, aunque su desarrollo sigue lejos del nivel alcanzado en Estados Unidos.
La publicación de esta obra reabre un debate clave sobre la transparencia, la calidad democrática y la necesidad de reforzar los mecanismos de control en la relación entre el poder político y los intereses privados.
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