Illa vive un Sant Jordi de paseos, libros y selfies en el centro de Barcelona
El president de la Generalitat compra tres libros, recibe recomendaciones literarias y destaca la “convivencia” de una jornada marcada por el polen y las multitudes
El president de la Generalitat, Salvador Illa, ha recorrido este jueves por la tarde varias paradas de libros en el centro de Barcelona con motivo de la Diada de Sant Jordi, una jornada que ha descrito como marcada por la “intensidad” y la convivencia.
Recorrido entre paradas y saludos
Illa ha iniciado su visita en la parada del PSC, situada en la confluencia de Rambla Catalunya con la calle Diputació, donde ha saludado a simpatizantes y a la escritora y exdiputada Gemma Lienas. Después ha pasado por el espacio de Units, junto al conseller Ramon Espadaler, y la parada de la Fundació Pasqual Maragall, donde ha firmado un libro.
Posteriormente ha continuado su recorrido por el paseo de Gràcia acompañado de responsables institucionales, representantes del sector editorial y su esposa, en un ambiente de gran afluencia de público.
“Rosas, libros y convivencia”
Antes de finalizar la visita, el presidente ha resumido la jornada con una frase: “Rosas, libros y convivencia, este es el Sant Jordi con el que Catalunya se presenta al mundo”. También ha recomendado la obra Anatomia de l’esperança, del filósofo Francesc Torralba.
Tres libros y un regalo personal
Durante el paseo, Illa ha comprado tres títulos: La filla del Rei d’Hongria i altres contes truculents de l’Edat Mitjana, L’hereu Noradell y Un Aladí i dues llànties. Según las libreras, el primero será un regalo para su hija.
Uno de los libros relata historias medievales de tono oscuro, otro retrata la trayectoria de un heredero del Empordà que acaba en la política madrileña, y el tercero reflexiona sobre la imaginación y los mundos posibles.
Encuentros, selfies y anécdotas
La jornada también ha dejado imágenes curiosas, como el encuentro con el alcalde de Cornellà de Llobregat, Antonio Balmón, o las numerosas fotografías con ciudadanos a lo largo del recorrido.
Incluso el polen de los plátanos del centro de Barcelona ha hecho acto de presencia, obligando al presidente a pedir un pañuelo en mitad del paseo, en una escena más de una Diada marcada por la multitud y el ambiente festivo.
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