Colapso histórico en el carnet de conducir: 85.000 alumnos atrapados en las listas de espera de Catalunya
El sector de las autoescuelas alerta de una crisis provocada por la falta de examinadores, situación que ya ha forzado el cierre del 11% de los centros en los últimos cinco años
Obtener el permiso de conducir en Catalunya se ha convertido en una pesadilla que nada tiene que ver con la habilidad en el volante. Según denuncian las autoescuelas catalanas, el sistema se encuentra al borde del abismo con más de 85.000 personas esperando turno para realizar el examen práctico. Se trata de la cifra de demora más alta jamás registrada en la comunidad, una situación que el sector califica de "crítica" y que amenaza la viabilidad de un modelo de negocio asfixiado por la burocracia.
El factor humano: plazas vacantes y falta de arraigo
El corazón del problema radica en la escasez de examinadores de tráfico, cuya gestión depende exclusivamente de la Dirección General de Tráfico (DGT). Aunque se han intentado parchear las carencias con nuevas convocatorias, los resultados son insuficientes.
Un ejemplo claro es lo ocurrido en 2025: de las 100 plazas creadas a nivel estatal, se proyectó que 44 vendrían a Catalunya. Sin embargo, la realidad ha sido un jarro de agua fría, ya que finalmente solo se han incorporado 15 profesionales. Esta brecha se explica por dos fenómenos sociológicos:
Escasa vocación opositora: Existe una baja tendencia en Catalunya a opositar para plazas de la Administración del Estado.
Falta de incentivos: La mayoría de los aprobados de otras regiones evitan los destinos catalanes o solicitan el traslado poco después de llegar, lo que impide estabilizar las plantillas.
Lleida: el epicentro del colapso
Si la situación es grave en toda Catalunya, en la demarcación de Lleida el panorama es desolador. Actualmente, cerca de 5.000 personas aguardan una fecha de examen en tierras leridanas. Este tapón administrativo no solo frustra a los jóvenes que necesitan el vehículo para trabajar o estudiar, sino que está destruyendo el tejido empresarial local.
El cierre silencioso de las autoescuelas
El colapso de la DGT tiene víctimas colaterales directas: los propietarios de las autoescuelas. En el último lustro, el 11% de los centros catalanes han tenido que bajar la persiana definitivamente. Son 79 establecimientos que no han podido sobrevivir a un modelo donde los alumnos, ante la imposibilidad de examinarse a corto plazo, abandonan las clases o dilatan su formación, rompiendo la cadena de ingresos de los negocios.
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