El estudio determinó la presencia de concentraciones de metales como plomo, arsénico, zinc, mercurio, cobre y plata que no solo exceden los límites de toxicidad, sino que también superan los valores detectados en ecosistemas costeros similares a nivel global.
El alarmante descenso de los niveles de oxígeno en los océanos, exacerbado por el cambio climático, está poniendo en grave riesgo la salud de los ecosistemas marinos.