sábado, 21 de septiembre de 2019

​El asesinato de Khashoggi, el precio de la dignidad del periodista

Carmen P. Flores

Jamal khashoggi


Este martes se confirmaba oficialmente lo que era un secreto a voces: el asesinato del periodista saudita Jamal Khashoggi en manos de "compatriotas" suyos, por orden, según parece, de algún alto mandatario de su país al que no le gustaban las informaciones del periodista afincado en Estados Unidos, donde se había trasladado para poder desempeñar su trabajo con la libertad que no disfrutaba en su país. El asesinato se ha producido dentro de las dependencias del consulado saudí en Estambul, donde había acudido para recoger unos documentos para casarse.


La ejecución del periodista ha levantado las críticas de muchos países que no han entendido que en pleno siglo XXI se sigan produciendo este tipo de actos... Especialmente crítico ha sido el presidente de EEUU ya que Khasshoggi tenía fijada su residencia y trabajaba en ese país, aunque pocos días después su intransigencia se transformaba en "aceptación" de las explicaciones dadas por la monarquía. Los intereses económicos siempre juegan un papel fundamental en las relaciones.


No hay que olvidar que Arabia Saudí ha sido y sigue siendo uno de los pesos pesados políticos, económicos y religiosos del mundo árabe, por muchas razones, entre ellas, el petróleo que tanto dinero aporta a la monarquía. Sin olvidar que es el centro del Islam, donde se encuentra los dos centros religiosos y de peregrinaje más importes del Islam: La Meca y Medina, que les confiere al país un poder indiscutible. Por ello, sus mandatarios se consideran los elegidos y portadores de la idea de salvación. Eso nadie lo puede cambiar, de momento. Es una rentabilidad religiosa que nadie discute.


Arabia Saudí no es un país ejemplo de libertades en todos los campos especialmente en lo que respeta a las de su ciudadanía, específicamente el de las mujeres y la libertad de expresión, como se ha podido comprobar hace tan solo unos días con el brutal asesinato de Khashoggi.


¿Servirá de algo este criminal suceso? Creo que durante un tiempo se hablara de ello, pero pasado unos meses, las aguas turbias volverán a su cauce y solo en la memoria de algunos quedará grabado lo hechos. El tiempo y el dinero son dos elementos muy disuasivos.


PROFESIÓN


La profesión de periodista se ha convertido hace ya tiempo en un trabajo muy peligroso en los países conde la democracia brilla por su ausencia. Hay buenos ejemplos de ello. El pasado año, según recoge Reporteros sin Fronteras, 65 periodistas fueron asesinados en el mundo cuando realizaban su trabajo. De ellos, 39 fueron ejecutados por encargo, debido a sus trabajos de investigación, que afectaban a los intereses de autoridades políticas, religiosas, económicas o de grupos criminales.


El objetivo no era otro que hacer callar estas voces críticas que denunciaban prácticas mafiosas.


A estos grupos de poder mafiosos, no les gustan las informaciones de periodistas valientes que nunca se amedrentaron a la hora de explicar lo que estaban sucediendo con ellos. Su estrategia es bien conocida: "lo que no se pueden comprar, se elimina". Hay que tapar la boca como sea. Son individuos se creen impunes.


El periodismo se ha convertido en una profesión muy peligrosa, ahora más que nunca.


Decía el periodista mexicano Javier Valdez, asesinado en 2017, que "no me considero una persona valiente ni un héroe, sino alguien que tiene dignidad".


Para hacer un buen periodismo haría falta también el acompañamiento de una sociedad comprometida. El tema de la libertad de expresión no es solo de los periodistas.

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