​Los partidos políticos cortan las cabezas de sus "enemigos"

Carmen P. Flores

Los nuevos líderes de los partidos políticos tradicionales quieren montarse a su gusto las listas de las próximas elecciones. Eso es normal, lo que ocurre es que la mayoría, por no decir todos, piensa que los partidos son de su propiedad y cuando entran, lo primero que hacen es cargarse a las personas que han dado apoyo al anterior dirigente, como si ese fuera su enemigo. ¿Es lógico? A las personas se las tiene en cuenta por su valía profesional y política, no por pertenecer a tal o cual "familia", eso no es lícito, ni mucho menos ético.


Soraya rodríguez ciudadanos


En la política española hay demasiados exterminadores, vengadores y revanchistas de causas personales que cuando cogen el poder lo utilizan para machacar a los que no están "con ellos". "Algunas personas no han entendido que la tierra gira alrededor del sol, no de ellas", decía Mafalda.


En la confección de las listas a las elecciones generales y, ya de paso, las europeas, la "limpieza" de nombres ha sido muy importante en todas las formaciones. Esta toma de decisión se podría considerar como un barrido en toda regla.


La  operación  limpieza de "adversarios" no ha sido de un solo partido, no, aquí solo se libran las formaciones que concurren por primera vez.


La primera criba fue llevada a cabo por Podemos, con escisiones incluidas, caso de Errejón. Como ya hemos hablado bastante de ellas, lo dejaremos ahí. Después cogió el "machete" el PP de Pablo Casado, hijo político de Aznar, quien cuando ganó las primarias, para tranquilizar los ánimos manifestó: "Lo dije desde el primer día. Si yo gano, nadie pierde". Ocho meses después, se ha cargado a todos los que no pensaban como él. De un hachazo ha eliminado a los marianistas, sorayistas y hasta a los fieles a Cospedal, que le apoyó frente a Sáenz de Santamaría. Debió pensar que Aznar no paga a traidores.


Casado, para contentar a sus amigos, esos que le apoyaron en el camino hasta llegar a dirigir el PP, se ha fumigado a más de la mitad de su partido sin temblarle el pulso. Como los números no engañan, solo de 10 de 52 cabezas de lista repiten. De los nuevos que encabezan las listas hay unos cuantos que no han sido acogidos con agrado por sus territoriales, caso de Catalunya y la Comunidad de Madrid.


Pedro Sánchez también ha hecho de las suyas en cuanto a quitarse del medio a unos cuantos de las listas. Llama la atención el caso de Soraya Rodríguez, una gran política. El problema es que en más de una ocasión no ha estado de acuerdo con algunas decisiones del líder socialista. Si a eso se le añade, además, que es persona de confianza de Rubalcaba, ahora sin poder, le ha sido muy fácil dejarla fuera de la lista. Lo que ocurre es que Ciudadanos andaba detrás y la ha incorporado como independiente a su lista de las europeas. Buen fichaje, conoce perfectamente los mecanismos del Parlamento Europeo. No es el único caso, ahí están otros nombres como Pepe Blanco, Antonio Hernando, José Enrique Serrano o Antonio Pradas y José María Barreda, que los ha dado por amortizados.


En Ciudadanos, partido joven en contra de lo que decía, se han ido a pescar a aguas de otras formaciones, como es conocido. Eso implica que algunos de sus hombres que hasta ahora eran de su confianza, bajaran algunos puestos.


En Catalunya, el caso más clamoroso es la limpieza realizada por el PdCAT, que se ha cargado a sus políticos más moderados y con experiencia, caso de Carles Campuzano y Jordi Xuclà.


Toda esta limpieza de políticos viene a demostrar que no hace falta ser bueno, sino ser amigo del que manda.

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