​Las mujeres, las grandes ausentes del debate de los candidatos

Carmen P. Flores

Cuando tanto se habla de las mujeres, a la hora de la verdad, después de 40 años de democracia, los cabezas de lista que aspiran a gobernar España son todos hombres, ningún partido apuesta por una mujer como candidata. Claro que, si tenemos en cuenta que los que dirigen los partidos son todos hombres, las dudas quedan despejadas. Las mujeres siguen teniendo vetada su llegada a la Moncloa como presidentas. Las féminass  aun no tienen la autorización masculina para acceder al cargo, como decía el famoso anuncio de coñac, "Moncloa es cosas de hombres".


Debate rtve


El poder de los hombres sigue siendo evidente. Ayer se pudo apreciar en el debate de los cuatro aspirantes a presidir el gobierno de España, cuatro hombres y un quinto, el presentador. Ni siquiera pusieron a una mujer a presentar el debate. Miento, sí que había mujeres en el plató minutos antes del inicio: las maquilladoras y dos mujeres de la limpieza que se afanaban, con mopa en mano, en darle brillo al plató. ¿Por qué no pusieron a un hombre a limpiar, que los hay? El poder político, económico y social, es decir, el PODER, sigue siendo cosa de hombres.


En el debate de TVE, los candidatos jugaron el rol que se esperaba de ellos, unos con mayor acierto que otros. Pedro Sánchez, en su papel de presidente de gobierno, expuso los logros en estos diez meses que lleva en la presidencia del gobierno y con tan solo 85 diputados. Toda una gran aventura de la que se siente orgulloso. Pablo Casado, con una actitud más moderada para tranquilizar a buena parte de sus votantes y compañeros de partido que andan un poco alarmados por sus intervenciones en los diversos mítines, fue pasado por la derecha por un Albert Rivera que estrenaba coche de más de 100.000 euros -lo paga el partido en sistema leasing- quien cogió la directa para dar a derecha e izquierda. Rivera, que en los últimos tiempos ha perdido credibilidad por el pacto en Andalucía y la foto de Colón con Vox incluida, tenía que aprovechar la ocasión para marcar perfil propio, incluso metiéndose con Pablo Casado y su partido de la corrupción. Pedro Sánchez, el enemigo a batir, fue el objetivo marcado, utilizando a Catalunya como punto flaco del presidente: pacto con los independentistas e indultos, pero Sánchez, que no tuvo su mejor día, no le siguió el juego.


Pablo Iglesias, el que más tenía que ganar, dados los resultados nada buenos que le dan las encuestas, aparecía con un tono menos agresivo, más bolivariano, con la Constitución en la mano, igual que Maduro, haciendo de la Carta Magna- es curioso- su libro de cabecera y su guía política. No desaprovechó la ocasión de meterse con Pedro Sánchez, debe marcar perfil de cara a sus votantes. Con temas populistas que le son propios: bancos, eléctricas, grandes empresas y bajada de impuestos de los productos genuinamente femeninos ¿compresas?


Mientras Pedro Sánchez adoptaba postura institucional, Pablo Casado también, como aspirante a presidente con opción. Albert Rivera y Pablo Iglesias se lanzaban al mar para pescar los votos de los miles y miles de indecisos. Votos que van a ser muy importantes para inclinar la balanza en un sentido u otro y que van a contribuir, o no, a los pactos posteriores.


Un debate bastante constreñido, ajustándose los participantes a los tiempos asignados. Esta noche, la segunda parte, en la que las actitudes de Pedro Sánchez y Pablo Casado no van a ser las mismas. Se juegan mucho en esta ocasión, son unos cuantos millones de personas las que van a estar atentas a las propuestas de país que van a presentar. Así que, como decía Mafalda, los cuatro deberían decir: "¿Por dónde hay que empujar este país para llevarlo adelante?"

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