Balance de la Sindicatura de Greuges de Barcelona de 2021
El pasado viernes 25 de marzo presentamos, en el plenario ordinario del Ayuntamiento de Barcelona, en quince minutos y un breve turno de réplica, el informe anual de la actividad de la Sindicatura de Greuges de Barcelona durante el año 2021. Un informe, ya remitido con antelación a la Alcaldía y grupos municipales, que pretendía reportar las actuaciones más importantes llevadas a cabo en defensa de los derechos humanos de proximidad de todas las personas que habitan nuestra ciudad.

Por quien no nos conoce, sólo señalar que la Sindicatura de Greuges de Barcelona es el mecanismo municipal que tiene como funciones velar, según su triple mandato, por el buen gobierno, el control de las políticas públicas municipales y los derechos humanos. Teniendo en cuenta estas nobles funciones, no podemos dudar de las muchas potencialidades que tiene la institución para garantizar el ejercicio efectivo de los derechos fundamentales y libertades públicas en el ámbito municipal.
En este sentido, las ciudadanas y los ciudadanos de Barcelona deberíamos considerarnos afortunadas en cuanto al reconocimiento y la garantía de los derechos fundamentales y libertades públicas. Muchas veces no somos conscientes de ello, pero, sin movernos de Barcelona, tenemos reconocidos diferentes niveles de garantía de nuestros derechos y libertades. En concreto, cinco: 1) en el ámbito universal; 2) en el ámbito regional europeo; 3) en el ámbito estatal; 4) en el ámbito autonómico; y, 5) en el ámbito municipal.
Sin embargo, si bien somos personas afortunadas, muchas veces también somos grandes desconocedores de estos niveles de garantía. Desconocimiento que nos lleva bastante a menudo a considerar que la máxima protección de nuestros derechos reside en el ámbito más lejano (Naciones Unidas) y no ver que es en el más cercano (ámbito municipal) donde debemos buscar la plena efectividad y el máximo nivel de garantía.
Por ello, este reconocimiento de la garantía de nuestros derechos a escala municipal implica tres dimensiones:
La primera consiste en reivindicar el concepto de derechos humanos de proximidad . La segunda dimensión implica darle sentido al principio de subsidiariedad, puesto que presupone considerar que es a la administración más cercana a quien corresponde, en primer lugar, la garantía de los derechos. Y no sólo entender que esta subsidiariedad es meramente ejecutiva sino que, hoy en día, a nivel de ciudad, deberíamos hablar de una subsidiariedad garantista (adoptar medidas para garantizar derechos de ciudadanía cuando las administraciones superiores con competencias en la materia no las llevan a cabo).
Y, la tercera dimensión, fundamentada en reclamar una democracia de proximidad forjada por varios ejes que van mucho más allá de una concepción meramente representativa. Una democracia de proximidad donde la Sindicatura tenga la capacidad proactiva de abrir debates y generar propuestas para combinar la vertiente de institución de garantías con la de colaboración para ayudar a la administración a mejorar su servicio. No todo lo que se afronta se puede modificar, pero nada se puede modificar hasta que no se afronta.
En cuanto a las cifras y el contenido del informe, que expusimos en 15 minutos y un breve turno de réplica, podemos destacar que el número de actuaciones fue muy similar al 2020. Por distritos de residencia de las personas que plantearon una queja, siguen dominando el Eixample y Sant Martí. La gran diferencia fue Sant Andreu que pasó de 114 a 202, atribuible al servicio de recogida de residuos Porta a Porta ya los cortes de la Avenida Meridiana.
En 2021, el órgano afectado sobre el que se vincularon más quejas fue la Concejalía de Emergencia Climática y Transición Ecológica, pasando de 203 a 426, sobre todo por el tema de la Zona de Bajas Emisiones.
En cuanto a las temáticas tratadas y las recomendaciones hechas por la Sindicatura, en el breve tiempo disponible, nos referimos a:
a) Vivienda: Las dificultades para acceder a una vivienda digna aumentan el riesgo de pobreza y exclusión social y crean un círculo difícil de romper. Hay que trabajar en actuaciones que hagan énfasis en la prevención para evitar la pérdida de la vivienda antes de llegar a procesos de desahucio, tales como ampliar la atención preventiva; aumentar la coordinación con los Servicios Sociales; o mejorar en la gestión y el pago de las ayudas que se conceden.
b) Uso del espacio público: Atendimos quejas de colectivos y personas que reclamaban la creación de espacios verdes o equipamientos en sus barrios y en los horarios de apertura de los parques y jardines municipales.
c) Servicios Sociales: Estos no sólo constituyen recursos para garantizar la cobertura de necesidades, sino que también, y fundamentalmente, deberían basarse en la escucha, el acompañamiento y la disponibilidad y cuando esto no es posible pierden buena parte sus posibilidades de acción.
d) Seguridad: Se hace una valoración positiva de la contratación de 150 dispositivos personales de grabación por los agentes de la guardia urbana, pero consideramos que puede resultar insuficiente si tenemos en cuenta que la plantilla actual está formada por más de 3.000 operativos que podrían realizarla uso.
e) Salud : Más allá de los efectos de la pandemia Covid-19, hicimos incidencia en la problemática del amianto en la ciudad, sobre todo en las 42 escuelas que cuentan con elementos de fibrocemento y en la falta de un censo de un censo de aminado en la ciudad.
f) Accesibilidad vinculada a la infancia: Si bien existe una mejora en la evolución de la renovación de las áreas de juego existentes, es necesario realizar un esfuerzo para incrementar esta progresión. La tendencia expuesta no parece que permita alcanzar el objetivo previsto de conseguir en 2030 que el 100% de las áreas de juego nuevas y renovadas sean accesibles y con elementos inclusivos.
Finalmente, explicamos algunas nuevas líneas de trabajo de esta institución. Entendemos que la Sindicatura no debe ser sólo la Sindicatura de Barcelona sino a la vez la Sindicatura de los 73 barrios de la ciudad, la Sindicatura de Poble Sec, de las Planes, del Clot , de Ciudad Meridiana, de la Barceloneta. Queremos que la Sindicatura no sea sólo una ubicación sino también un territorio. Hemos impulsado, y continuaremos en esta línea, los programas "a pie de calle" y "la Sindicatura cerca de ti", visitando los barrios de nuestra ciudad, recogiendo las quejas, inquietudes y sugerencias de la ciudadanía y haciendo, posteriormente, informes y reuniones con todas las instancias del distrito, técnicas y políticas. Nos preocuparemos, especialmente, por aquellos barrios y distritos y grupos de personas y colectivos de los que menos quejas recibimos.
Constatamos la necesidad de reformar el reglamento de la Sindicatura para ampliar y concretar sus competencias como, por ejemplo, tener la capacidad de poder incidir en realizar aportaciones en el diseño de políticas públicas antes de la adopción definitiva de las normativas municipales . Cómo hicimos durante el año 2021 con la elaboración de un dictamen no vinculante al nuevo Reglamento de Participación Ciudadana.
En cuanto a la forma de comunicarnos con la ciudadanía, queremos introducir la necesidad de utilizar un lenguaje sencillo y llano, sin perder el rigor, en el conjunto de nuestras actuaciones y resoluciones de quejas para hacer menos burocrático el lenguaje del Administración.
Todas estas actuaciones se fundamentan en tres pilares: construir una sindicatura con experiencia, a pie de calle y comprometida con los derechos humanos de proximidad.
Quince minutos y un breve turno de réplica, después de todas las intervenciones de los grupos municipales, no dieron por más. Posiblemente, la importancia de la defensa de los derechos humanos de proximidad y de la democracia de proximidad requieren más tiempo y, porque no, de un plenario extraordinario en el que presentar y debatir retos y problemáticas de Barcelona, ciudad de derechos .
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