Retos de futuro del mercado de trabajo en España

Pep Garcia
Economista, empresario, fundador y Director General de Maxchief Europe. Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universitat de Barcelona. MBA por el IESE.

El panorama presente y futuro del empleo en España es muy complejo. ¿Cómo es posible que en un Estado donde habían más de 3,1 millones de desempleados se quedaran sin cubrir en 2021 más de 109.000 puestos de trabajo? Y es que en España la cifra de puestos de trabajo que se quedan sin cubrir por falta de personal cualificado para ocuparlos crece cada año, según datos de Eurostat. En 2020, el número de puestos de trabajo que se quedaron sin cubrir fue de 76.000 puestos. Por comunidades, Catalunya fue la que acabó con mayor número de vacantes en 2021, con 24.551, seguida de Madrid con 22.253. 

 

En la actualidad algunos sectores que se vieron fuertemente afectados por la pandemia, como el del turismo y la restauración se están recuperando a nivel de demanda, pero ahora se están enfrentando a una importante falta de personal cualificado dispuesto a trabajar en estos ámbitos, lo cual representa un grave problema para muchas empresas. Cabe destacar también que en otros sectores como los de la construcción y el transporte la falta de personas preparadas y formadas también es significativa. 

 

El conseller de Empresa y Trabajo de la Generalitat, Roger Torrent, interviene en una sesión plenaria, en el Parlament. Foto de archivo.
El conseller de Empresa y Trabajo de la Generalitat, Roger Torrent, interviene en una sesión plenaria, en el Parlament. Foto de archivo.

 

Además, es conocido por todo el déficit estructural de personal cualificado en la industria. Los motivos de este problema son, básicamente, la falta de plazas de formación profesional, así como su desprestigio y su falta de adecuación a las necesidades empresariales. Según Adecco la FP es la formación más demandada en España, puesto que se pide en el 41,3% de las ofertas de empleo y, sobre todo, en perfiles técnicos. La mencionada consultora de recursos humanos también manifiesta que en algunos puestos el 60% de las vacantes se queda sin cubrir. Perfiles como electromecánicos, soldadores, fresadores o torneros son muy disputados en el sector industrial.

 

En otro orden de cosas, diferentes estudios nos dicen el 85% de los trabajos que existirán en 2030 todavía no se han creado. Estos mismos estudios indican que los trabajos más demandados en el futuro serán aquellos que tengan formación y experiencia en nuevas tecnologías.

 

El informe del World Economic Forum (WEF) “The future of Jobs” nos plantea una situación de rápida digitalización de las empresas españolas. Según este informe los perfiles más demandados en el futuro serán los expertos en internet de las cosas (IoT), especialistas en análisis de datos, científicos de datos, expertos en inteligencia artificial y machine learning. El WEF dice que los profesionales más demandados serán los que sepan apuntarse a la carrera de la innovación y las nuevas tecnologías.

 

Según la consultora Randstad, en España más del 50% de los puestos de trabajo actuales corre el riesgo de automatizarse, parcial o totalmente, en la próxima década. No obstante, esta situación no debería llevarnos necesariamente a un aumento del desempleo puesto que, como ha ocurrido en otras revoluciones industriales, la actual cuarta revolución industrial también creará nuevas oportunidades y puestos de trabajo.

 

Y es que, en un entorno dominado por la tecnología y la digitalización, el factor humano y el talento seguirán siendo fundamentales para las empresas. Atraer ese talento y conseguir mantenerlo en la organización será un elemento clave para la competitividad de las empresas, especialmente para las pymes. 

 

Las micro, pequeñas y medianas empresas deben competir con las grandes compañías para seducir, atraer y mantener el talento necesario, aunque muchas veces lo hacen en inferioridad de condiciones por limitaciones retributivas y de atractividad. Es por ello por lo que los problemas para encontrar personal cualificado dispuesto a ocupar los puestos de trabajo demandados, se está convirtiendo en uno de los problemas más importantes a los que se están enfrentando y se enfrentarán las pymes en el futuro más próximo.

 

Cada vez son más numerosas las voces de expertos que consideran que las ofertas formativas y las demandas de perfiles de empleo de las empresas están muy descoordinadas. Esto sucede en la FP pero también en las titulaciones universitarias. Es decir, los estudios están, en muchos casos, poco actualizados, por lo que no se ajustan a las necesidades de las empresas.

 

La competitividad de las pymes y de los países en el actual entorno tecnológico, interconectado y global vendrá, en gran medida, determinada por el talento y por la capacidad innovadora para desarrollar y aprovechar la tecnología. El talento, es decir, las personas, serán el factor diferencial crítico que aporte la creatividad y la disrupción necesaria. A mayor desarrollo tecnológico, más importante será el factor humano.

 

En este contexto se dibujan relevantes retos de futuro y las Administraciones deberán tomar buena nota para alcanzarlos puesto que nos estamos jugando el futuro de la competitividad de nuestra economía.

 

En primer lugar, se debe prestigiar la formación profesional, actualizarla y adecuarla a las demandas de las empresas. El éxito de la formación profesional dual en otros países como Alemania, en donde se considera que es responsable, en gran medida, del éxito y de la competitividad de su modelo industrial, nos debería guiar para conferir un papel mucho más relevante a las empresas en el proceso formación de los nuevos trabajadores.

 

También en la formación universitaria es imprescindible coordinar las ofertas formativas con las demandas del mundo empresarial, tanto en perfiles como en contenidos. Así mismo, es importante reconocer altamente las prácticas de los estudiantes en las empresas durante su proceso formativo. La formación debería ser mucho más práctica para permitir que los alumnos se puedan incorporar aportando valor lo más rápidamente a un puesto de trabajo real al finalizar sus estudios.

 

Debemos reclamar un papel mucho más activo de la empresa en el modelo académico, hasta el punto de preguntar y escuchar mucho más a las empresas en lo que se refiere a los perfiles que se demandan y que se demandarán en el futuro, así como en el momento de definir los contenidos de los diferentes estudios.

 

La adecuación de la formación de los nuevos profesionales a las demandas empresariales, así como garantizar la idoneidad y la calidad de esta formación, serán factores determinantes para asegurar el futuro, la competitividad y la atractividad de nuestra economía.


 

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