Respaldo histórico en la ONU al Plan de Donald Trump para Gaza: 13 votos a favor abren la vía a una Fuerza de Estabilización
Donald Trump celebró la votación como un "momento de verdaderas proporciones históricas" y prometió que los anuncios sobre la Junta de Paz se darán a conocer en las próximas semanas.
La aprobación de la resolución de paz impulsada por Donald Trump en el Consejo de Seguridad de la ONU marca un hito diplomático, pero introduce una profunda incertidumbre sobre el futuro de Gaza. La resolución, que busca establecer una Fuerza Internacional de Estabilización y una posible "vía" hacia un Estado palestino soberano, fue respaldada por 13 votos a favor, con solo las abstenciones de China y Rusia. El enviado estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, celebró la decisión como un "nuevo rumbo" para la región.
El compromiso condicional de Palestina
Para asegurar el respaldo del mundo árabe e islámico, vital para la contribución de tropas de la Fuerza Internacional de Estabilización a la Estados Unidos se vio obligado a incluir referencias a una Palestina independiente. Sin embargo, el texto final es deliberadamente ambiguo. En lugar de un compromiso firme, la resolución solo promete que, una vez que la Autoridad Palestina se reforme y la reconstrucción de Gaza avance, "finalmente podrían darse las condiciones para una vía creíble hacia la autodeterminación y la creación de un Estado palestino."
A pesar de que esta redacción dista mucho del firme compromiso que buscaban los Estados árabes, sus delegados optaron por aceptar el compromiso en aras de prolongar la tregua actual y garantizar medidas inmediatas para alimentar y proteger a los 2,2 millones de palestinos.
La doble oposición: Israel y Hamás
El plan enfrenta una doble y poderosa resistencia en el terreno. Por un lado, el Primer Ministro israelí, Benjamin Netanyahu, reiteró la "firme oposición de su gobierno a la creación de un Estado palestino", echándose atrás en la aparente aceptación inicial del borrador tras la indignada respuesta del ala ultraderechista de su coalición. La oposición israelí genera serias dudas sobre si permitirán la implementación de las propuestas mandatadas por la ONU. Por otro lado, Hamás rechazó el plan de la ONU por describirlo como un "mecanismo de tutela internacional". El grupo militante insistió en que no se desarmará, lo que establece una confrontación directa con el mandato de la Fuerza Internacional de Estabilización, que incluye la autoridad para desmantelar y desarmar a grupos armados en Gaza.
La aprobación de la resolución
Se puso fin a dos años de estancamiento diplomático en los que han muerto al menos 71.000 palestinos, se logró a costa de un lenguaje vago que deja demasiadas preguntas sin respuesta. La estructura de gobernanza prevista es confusa. Se otorga autoridad de supervisión general a una "junta de paz" presidida por Trump, cuya composición es incierta y que debe rendir cuentas a la ONU sin estar sujeta a sus deseos. Además, si bien se contempla un comité tecnocrático palestino para la gobernanza diaria de Gaza, no está nada claro quiénes lo integrarían. Los diplomáticos europeos han señalado la urgencia de acordar los nombres de este comité. La mayor incertidumbre recae sobre la Fuerza Internacional de Estabilización . Su mandato de desarmar a Hamás es claro, pero hasta el momento, ningún país se ha comprometido a enviar fuerzas de paz. Esto plantea un grave interrogante sobre la disposición de los potenciales contribuyentes de tropas a enfrentarse realmente al grupo militante, lo que podría socavar la esencia de la resolución.
Trump celebró la votación como un "momento de verdaderas proporciones históricas" y prometió que los anuncios sobre la Junta de Paz se darán a conocer en las próximas semanas. Sin embargo, con Israel en oposición y Hamás negándose a desarmarse, el plan respaldado por la ONU comienza su andadura con más obstáculos que certezas.
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