Salvador Illa desmonta la mentira sobre la regularización: no colapsarán la sanidad ni la educación catalana

El president de la Generalitat tilda de "mentira"  de la derecha y la extrema derecha y recuerda que los beneficiarios ya viven y utilizan los equipamientos en Catalunya

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El presidente de la Generalitat ha querido defender la medida ante los bulos de las últimas horas. Foto: Europa Press

 

El debate sobre la regularización extraordinaria de personas migrantes ha subido de tono en la arena política, y el president de la Generalitat, Salvador Illa, ha decidido intervenir de forma directa para combatir lo que califica como una campaña de desinformación. A través de un mensaje difundido en sus canales oficiales, el jefe del ejecutivo catalán ha tildado de "mentira" los augurios que vaticinan una caída del sistema público tras este proceso.

Para Illa, no se trata de abrir la puerta a nuevos flujos, sino de dotar de dignidad y marco legal a quienes ya forman parte de nuestro tejido social cotidiano.

 

 

 

Personas que ya están entre nosotros

El argumento central de Salvador Illa para desmentir el colapso de la sanidad y la educación es puramente demográfico: las personas que se beneficiarán de esta medida ya residen en nuestros municipios. Al estar ya instaladas en el territorio, el president subraya que ya utilizan los servicios públicos de forma habitual.

La regularización no altera el volumen de población, sino su estatus jurídico. Al normalizar su situación, estas personas podrán acceder al mercado laboral de manera reglada, lo que implica que empezarán a pagar impuestos y a contribuir de forma directa al sostenimiento de esos mismos servicios que algunos temen que se saturen.

 

Un equilibrio entre derechos y obligaciones

Lejos de la imagen de inseguridad que algunos sectores intentan proyectar, el president ha sido tajante respecto a los requisitos de seguridad. Para acceder a este proceso, es obligatorio acreditar la ausencia de antecedentes penales. Por tanto, Illa rechaza el discurso que vincula la regularización con el aumento de la criminalidad, recordando que el objetivo es la identificación y el control dentro del marco legal.

El proceso se resume, según el Govern, en una fórmula de beneficio mutuo:

  • Identificación: El Estado sabe quiénes son y dónde están.
  • Economía: Se transforman en contribuyentes activos que financian el Estado del Bienestar.
  • Integración: Pasan de la invisibilidad a tener derechos y deberes ciudadanos.

 

Desmontando el interés electoral

Frente a las críticas de la derecha y la extrema derecha, que sugieren que esta medida busca la captación de votos, Illa ha recordado un detalle técnico fundamental: la regularización concede el permiso de residencia y trabajo, pero no otorga la nacionalidad. Sin esta última, las personas beneficiarias no tienen derecho al voto, lo que invalida, según el president, cualquier teoría sobre el interés electoralista.

 

Humanizar la estadística: nombres y apellidos

En el tramo más emotivo de su intervención, Salvador Illa ha pedido a la ciudadanía que deje de ver la migración como una cifra abstracta. "Pensad siempre que son personas, con nombres y apellidos", ha reclamado, instando a los catalanes a pensar en los vecinos o conocidos que ya conviven en sus barrios.

La conclusión del president es clara: regularizar es una cuestión de humanidad y pragmatismo. Al otorgarles la capacidad de trabajar legalmente, se les permite participar plenamente en la mejora de la sociedad catalana, asumiendo no solo derechos, sino también las obligaciones que conlleva la convivencia democrática.

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