​Torra no es bombero, sino pirómano

Carmen P. Flores

Mossos parlament 01102018


Los refranes populares suelen tener su base. Es la enciclopedia de la experiencia y del saber popular a los que se recurren para expresar de una manera más certera determinadas situaciones.


“El que echa leña al fuego, al final acaba quemándose”. Esta afirmación es perfectamente aplicable al presidente mayordomo de Puigdemont, Quim Torra.


Los actos pacíficos de ‘celebración’ del 1-O ha sido la chispa que ha encendido el fuego de la kale borroka, aunque ya hacía tiempo que estas actuaciones -que son planificadas con tiempo- habían comenzando.


Para hacerse ‘perdonar’ las cargas de los Mossos d’Esquadra del pasado sábado, el presidente de la Generalitat alentaba a sus ‘amigos’ de los CDR a que apretaran, porque hacían bien en apretar...


Todo un ejemplo pacificador de lo que debe ser un presidente de la primera institución de Catalunya. Seguro que el colectivo de la policía catalana está encantado con el consejo de su jefe. Los ha dejado a los pies de los caballos.


Los Mossos han pasado de “esta es nuestra policía” a todo lo contrario. Ni antes eran tan buenos, ni ahora son tan malos. La policía es la policía y ante situaciones peligroso no suelen repartir ostias sagradas que alimentan el alma, sino de esas que te dejan mirando a Montserrat. La realidad  es esta


Los consejos de Torra alimentaron más las bravucadas de los CDR pretendían  asaltar el Parlament de Catalunya, donde se vivieron momentos de tensión. Al final, algunos de los que intentaban el asalto, volvieron calientes a casa. Esta es la República bananera de Torra y compañía.


Delante de la Jefatura Superior de Policía de Vía Laietana también se vivieron momentos de nerviosismo por las actuaciones de los CDR. Los Mossos  tuvieron que actual. La noche terminó, como suele pasar, con desórdenes, quema de contenedores, pintadas y destrozos. Son los efectos de la kale borroka “pacifica”. Se veía venir.


En Girona los actos vandálicos de los pacifistas eran evidentes: asalto a la estación del Ave, corte de carreteras, levantamiento de vallas de algunos peajes de las autopistas y el consiguiente cabreo de las personas que se vieron afectadas en su trabajo. Pero no sucede nada. Quien no se sume al vandalismo pues eso, que se joda y traguen…


El presidente, por delegación, no está haciendo de bombero para apagar el fuego, sino más bien de pirómano, con los resultados de todos conocidos.


Las imágenes de todos los altercados de ayer también dieron la vuelta al mundo. Todos han podido apreciar lo que está sucediendo con las manifestaciones pacíficas y es una imagen perfecta de Catalunya. Esto ocurre cuando se da alas y protagonismo a los socios equivocados. Los CDR son antisistema, no hay que olvidarlo, por mucho que se disfracen de otras cosas…


Suele suceder que los actos que se instigan al final se vuelven en contra de quienes lo provocan.

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