​Ramón y Cajal, forano en Ayerbe

Miquel Escudero

Monumento a Santiago Ramon y Cajal

Monumento a Santiago Ramon y Cajal / CC


En 1906 le fue otorgado a Santiago Ramón y Cajal el premio Nobel de Medicina por sus descubrimientos sobre las conexiones del sistema nervioso. Nació en Petilla de Aragón -una aldea de Navarra, a pesar de estar enclavada en el Alto Aragón-, en 1852. Para saber algo personal de él he escogido hoy su libro ‘Mi infancia y juventud’. “Durante mi niñez –explica en esas páginas- fui criatura díscola, excesivamente misteriosa, retraída y antipática”. Manifestaba un interés verdadero por la educación que se da a las criaturas y a los jóvenes.


En su opinión: “el instructor de alumnos de diez a catorce años debe ser forzosamente joven, enérgico y expedito de sentidos; los ancianos, por sabios que sean, resultan víctimas lastimosas de la desconsideración e insolencia de mozalbetes, para quienes la quietud y compostura constituyen verdadero suplicio”, y esto lo escribió en 1917, hace un siglo. Santiago Ramón y Cajal se hacía cargo de las prudentes alternativas de la bondad, de la indulgencia y aun del halago, pues, como recordaba, un muchacho “a fuerza de oírse llamar torpe, acaba por creer que lo es, e imagina que su torpeza carece de remedio. Tal me ocurrió a mí y a muchos de mis camaradas”. 

Asimismo era rotundamente intransigente contra “el abuso de la fuerza con el débil, así como la agresión injusta y cruel”.


Cuando tenía ocho años fue a vivir a Ayerbe (Huesca) y sus nuevos compañeros lo recibieron entre rechiflas: “¿Por qué esta imbécil aversión al chico forastero?”, se preguntaba. “Mi facha, sin embargo, no podía inspirar recelos a los hijos del pueblo. No gastaba calzones ni alpargatas, ni ceñía con pañuelo mi cabeza, y esto bastó para que entre aquellos zafios pasara por señorito”.


Cuenta que le llamaban el forano y que allá se hablaba “un dialecto extraño, desconcertante revoltijo de palabras y giros franceses, castellanos, catalanes y aragoneses antiguos. Allí se decía: forato por agujero, no pas por no, tiengo y en tiengo por tengo o tengo de eso, aivan por adelante, muller por mujer, fierro y ferrero por hierro y herrero, chiqué y mocete por chico y mocito, abríos por caballerías, dámense por dame de eso, en ta allá por hacia allá, m’en voy por me voy de aquí, y otras muchas voces y locuciones de este jaez, borradas hoy de mi memoria”. Pero acabó participando de dicho habla. Sí, ‘jaez’ significa ‘clase’. ME

Sin comentarios

Escribe tu comentario




No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes. Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.


Más autores
Opinadores
Leer edición en: CATALÀ | ENGLISH