sábado, 15 de agosto de 2020

​Un gobernador afanado

Miquel Escudero

Jorge Fernández Díaz (1950), quien fuera cinco años ministro del Interior con Rajoy, siempre se sintió como un 'joven político con muchas aspiraciones'. De niño (lo fue en la época de Franco) mostró ‘vocación’ política sabiéndose de memoria los nombres de los ministros, “e incluso el de los gobernadores civiles o directores generales”; así lo confiesa en su reciente libro ‘Cada día tiene su afán’ (Península). Con 29 años, siendo ya ingeniero industrial e inspector de trabajo por oposición, pasó a ser delegado de Trabajo en la ciudad condal, donde negoció las primeras transferencias en materia laboral a la Generalitat presidida por Tarradellas. Fue nombrado gobernador civil de Asturias y luego lo fue de Barcelona. Ya era admirador de López-Bravo y de Fraga (“escribía libros a velocidad supersónica, daba conferencias a mansalva y, literalmente, no paraba”). Cuenta en estas páginas que entre 1981 y 1982, siendo gobernador civil de Barcelona, le fueron a ver “varias veces el prestigioso economista Fabián Estapé y su discípulo predilecto, Ernest Lluch, para hablarme del conocido como ‘caso Banca Catalana’ y para que informara directamente al Gobierno”. No obstante, la querella no llegaría a producirse hasta 1984. Cuando estalló el caso, Pujol acusó de ‘indignos’ e inmorales a sus adversarios. Se produjo una agresión a Raimon Obiols y “muchas cosas que están sucediendo ahora ya se estaban ensayando entonces, todavía a escala reducida”.


Hombre afable que aprecia la importancia de las relaciones personales en política, siempre guarda un alto grado de opacidad y grisura. También al mencionar su paso fugaz por el CDS de Suárez, del que se fue por “no compartir determinadas decisiones políticas”; sin más. Apunta fobias y rechazos, pero no los remata; así con Alejo Vidal Quadras. Con 40 años fue a pasar un mes a Estados Unidos, y en Las Vegas inició un proceso de conversión en la línea del Opus Dei. Ahora puede decir que “la lealtad personal solo puede verse superada por la conciencia”. Ha superado un cáncer hepático y un infarto de miocardio.


Siendo ministro fue grabado sin saberlo en el propio ministerio y casi dos años después aparecieron manipuladas en el diario de Roures esas grabaciones comprometedoras. Un escándalo inaudito utilizado a fondo por los separatistas. Tampoco de esto aclara nada. El comisario Villarejo, al fondo. Un suceso increíble, penoso, vergonzoso.

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