Lufthansa cancela 20.000 vuelos por la guerra de Irán y deja en el aire el verano de miles de pasajeros
El encarecimiento del combustible por la guerra en Irán obliga al grupo aéreo a recortar rutas y replantear su estrategia en plena temporada alta
El grupo aéreo alemán Lufthansa ha anunciado una drástica reducción de su operativa para los próximos meses, con la cancelación de 20.000 vuelos de corta distancia hasta octubre. La medida responde al fuerte aumento del precio del queroseno tras el estallido de la guerra en Irán, que ha disparado los costes en todo el sector.
Según explicó la compañía, esta decisión supone un recorte de aproximadamente el 1 % de su capacidad de transporte durante el verano, en un intento por contener el impacto económico de la crisis energética.
Golpe directo al pasajero
Las cancelaciones afectan principalmente a vuelos de corta distancia, muchos de ellos operados por la filial regional CityLine, que ha dejado de volar. Esto se traduce en menos opciones para los viajeros en plena temporada alta, cuando la demanda suele alcanzar su punto máximo.
La aerolínea estima que con este ajuste logrará ahorrar unas 40.000 toneladas de combustible, cuyo precio se ha duplicado desde el inicio del conflicto.
Rutas que ya no salen a cuenta
Desde la compañía reconocen que buena parte de los vuelos cancelados corresponden a rutas que han dejado de ser rentables, especialmente aquellas con salida desde los aeropuertos de Fráncfort y Múnich.
Al mismo tiempo, el grupo —que integra aerolíneas como Austrian Airlines, Swiss, Brussels Airlines, Eurowings o ITA Airways— apuesta por reforzar conexiones en otros puntos estratégicos como Zúrich, Viena y Bruselas.
Cambios y más cambios en la planificación
A corto plazo, Lufthansa ya ha comenzado a notificar a los pasajeros afectados por nuevas cancelaciones. Hasta finales de mayo, al menos 120 vuelos serán suprimidos, incluyendo conexiones desde Fráncfort a ciudades como Bidgostia, Resovia o Stavanger.
En algunos casos, las rutas se reubicarán y pasarán a operar desde otros aeropuertos del grupo, en un intento por minimizar el impacto.
Un verano lleno de incertidumbre
Pese a la situación, la compañía asegura que el suministro de combustible está garantizado para las próximas semanas y confía en poder mantener una operativa estable durante el verano. Sin embargo, también ha reconocido que revisará su planificación a medio plazo.
El mensaje es claro: el escenario sigue siendo volátil y las decisiones podrían cambiar en cuestión de semanas, dejando a los pasajeros pendientes de nuevos ajustes en sus viajes.
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