miércoles, 21 de abril de 2021

¿Islam antiimperialista?

Miquel Escudero


Islam


Demasiada gente influyente no se entera ni quiere enterarse de las repercusiones de ir con ‘malas compañías’. Y esto lo pagamos los demás, la gente corriente. Así, en Occidente y en Francia en particular no supieron lo que hacían aupando al ayatolá Jomeini; manos libres en París para conspirar y derrocar al Sha de Persia. En 1979, desde la capital francesa, el autor de la frase “si el islam no es político, no es nada” voló a Teherán en olor de santidad e instauró una República Islámica. En 1988, se estrenó la película Rambo III, donde Stallone combatía con los talibanes para expulsar a los rusos de Afganistán. En 2003, se derrocó a Sadam Husein y se abrieron las puertas al Isis y a la barbarie más absoluta y aberrante; de Guatemala a Guatearchipeor.


Leo Sumisión, una novela de política ficción francesa publicada en 2015, el mismo día de la matanza islamista en el semanario Charlie Hebdo. Es una distopia, esto es, una representación ficticia de una sociedad futura de características negativas y fuente de alienación. Sumisión es la etimología que se asigna de forma elemental al islam, pero hay que especificar que Al-Islam relaciona la idea de salud con la de paz, y que para seguir el islam hay que resignarse a la voluntad de Alá. Houellebecq nos lleva a 2022 con un cambio de régimen en Francia. Poco antes, los islamistas moderados lograronn el sorpasso sobre el PSF y éstos se avinieron a pactar con aquellos antes que con Marine Le Pen. Un nuevo colaboracionismo abría el paso a la escuela islámica frente a la pública, también en la Sorbona. Imanes 3.0 convertían a ‘franceses de pura cepa’, con propaganda eficaz; una magia hipnótica. Una sociedad nueva sin oposición real, sometimiento fatal.


Se habla del ‘islamoizquierdismo’: “un intento desesperado de los marxistas descompuestos, en plena podredumbre, en estado de muerte clínica, para salir del cubo de la basura de la historia agarrándose a las fuerzas ascendientes del islam”. Ahora casi nadie sabe de Carlos ‘el Chacal’ (Ilich Ramírez) un comunista de 66 años que está cumpliendo cadena perpetua en Francia por matar a dos policías. Se convirtió en salafista y el año pasado declaraba la “irreversible dimensión política y revolucionaria” del Islam, en especial tras el “hundimiento del campo socialista”. Hoy el terrorista encarcelado lo ve como la principal fuerza de transformación de las sociedades y de la lucha antiimperialista

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