​Paul Valéry trabaja las páginas

Miquel Escudero

Licenciado en derecho, el escritor francés Paul Valéry (1871-1945) dedicó unos veinte años de su vida a estudiar arquitectura, matemáticas y psicología, buscaba la construcción matemática de la poesía. ¿Quién sabe si la encontró? Puedo decir que en 1920 hizo una de sus más preciadas obras poéticas 'Le cimetière marin' (El cementerio marino). Cabe saber que con 23 años de edad, Valéry comenzó a escribir unos cuadernos de reflexiones que prosiguió hasta el fin de sus días, poco después de acabada la Segunda Guerra Mundial. Hablemos de algunas de las cosas dichas en las más de 26.000 páginas que componen esos 'Cahiers'.


En tanto que escritor, trabajar una 'página' equivalía para él a lo que hace un pintor con un cuadro. Un trabajo de artesanía que pretende rescatar valores ocultos o infinitos de las palabras. Es la idea del trabajo bien hecho, gozoso y enriquecedor. ¿Cuántas personas están en condiciones de hacer tareas semejantes? Valéry anota en un lugar perdido -no puede ser de otro modo entre tantos miles de páginas- que "el hombre es libre. Sí. Pero tiene que pensar en ello. ¿Se es libre sin pensar en ello? ¿Se es libre sin un esfuerzo?".


Confesaba haber tenido "la manía de querer dar al lector más de lo que este pide y, por tanto, más de lo que puede soportar". Yo, ahora y modestamente, no puedo por menos que preguntarme eso mismo; hay silencio en clase, tengo que provocarles con una mueca expresiva para que ellos rían y me hagan sentir en falta. Creía que nunca es el autor quien hace una 'obra maestra', sino que ésta se debe a los lectores, a su calidad de "lector riguroso, con sutileza, con lentitud, con tiempo e ingenuidad armada…".


Ahora bien, hablando de la enseñanza en general, Paul Valéry venía a decir que todo lo que se aprende en ciertas fechas debe ser considerado provisional, y que sólo el uso y la práctica serán lo que le dé sentido y valor. 


También decía que "una enseñanza que aburre al maestro aburre al alumno". Eso les dije a mis estudiantes el primer día de clase: que esperaba divertirme y que así sería más fácil que ellos se lo pasaran bien. En 1941, con 70 años, escribió que "una enseñanza que no enseña a plantearse preguntas es mala. Es el alumno quien debe hacer las preguntas, no el profesor". ¿Sí? 

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